Dos imputados por vender preferentes a una ama de casa mayor dicen que no había un perfil de cliente

Aseguran ante el juez que explicaban a sus clientes las características y riesgos de las preferentes
Afectados por preferentes protestan ante Caja Cantabria de Torrelavega
Afectados por preferentes protestan ante Caja Cantabria de Torrelavega
PLATAFORMA PREFERENTES

El director y el empleado de una oficina de la antigua Caja Cantabria, ahora Liberbank, de Astillero imputados por un supuesto delito de estafa por la venta de participaciones preferentes a una ama de casa de 75 años del municipio, han asegurado ante el juez que en las preferentes que han comercializado explicaron las características y los riesgos de este producto financiero y que éste no estaba cerrado a un perfil concreto de cliente.

Así ha quedado recogido en el escrito de la declaración de ambos ante el Juzgado de Instrucción Número 1 de Santander, al que ha tenido acceso Europa Press, y en la que se señala que el empleado que comercializó en 2009 las preferentes a este ama de casa de Liaño (Astillero) ha reconocido que "no se leyó" el folleto informativo de este producto, si bien ha defendido que tenía "conocimiento" del mismo por "las circulares recibidas así como por las charlas formativas que se realizaban en cada emisión".

Además, ha afirmado que "cree" que, tras explicarle a la mujer —de la "desconoce" su nivel de estudios o condición laboral— las características del producto, ésta las "entendió perfectamente" y, dado que era cliente con su hija, se ofreció a facilitarle "cualquier información que posteriormente necesitaran".

Ha añadido que, además de informarle verbalmente, se le comunicó la existencia de un tríptico informativo sobre el producto, si bien ha asegurado que "no recordaba" si la mujer lo solicitó. Ha apuntado que la mujer "siempre decía" que lo iba a comentar con su hija, por lo que el empleado consideró que tenía un asesoramiento aparte de sus propios conocimientos.

También ha asegurado no recordar "por qué se hizo constar que la denunciante se negó a facilitar la información para hacer el test de conveniencia".

Sin perfil concreto para las preferentes

Este empleado ha afirmado que "no existía un perfil concreto a quien poder ofrecer este producto" y que "cualquier persona que lo demandaba podía acceder al mismo".

En el caso de esta ama de casa, ha apuntado que la mujer tenía suscrito un fondo de inversión en la oficina y ha relatado que un día esta cliente se "quejó" de la "escasa rentabilidad" que proporcionaban los fondos de inversión, por lo que se le ofreció "diversos productos financieros", entre ellos las participaciones preferentes.

Ha relatado que la mujer eligió las preferentes porque "eran las que ofrecían un mayor beneficio sin el riesgo de los fondos de inversión de renta variable" pues "sólo estaban supeditadas a la solvencia de la entidad".

Sin embargo, este empleado ha mantenido que le explicó "con rotundidad" que era "posible" que las participaciones no dieran beneficios, si bien ha comentado que en aquella época se "antojaba como imposible". Además, ha señalado que, aunque "no le dijo" que podría no recuperar su dinero, ha insistido en que le informó de "todas las circunstancias".

En su declaración ante el juez, este empleado, que fue el que habló directamente con la mujer, ha asegurado que "no recuerda" que en el año 2009 la Comisión Nacional del Mercado de Valores calificara las preferentes como de "riesgo alto" y ha señalado que "cree que eran de riesgo medio".

El director

Por su parte, el director de esta oficina, la número 2 de la antigua Caja Cantabria (ahora Liberbank) en Astillero, ha señalado que, a la hora de realizar el contrato de preferentes, la cliente fue atendida por el empleado imputado y ha afirmado que "desconoce cómo fue en concreto" la conversación entre la denunciante y su compañero.

Al igual que éste, y aunque ha reconocido saber que la mujer era ama de casa y no tenía estudios, ha insistido en que la venta de este producto "no estaba cerrada a ningún perfil concreto sino que podía ofrecerse a cualquier persona".

Además, ha destacado que, aunque las preferentes eran un producto de riesgo, éstos se les exponían a los clientes, y ha opinado que la cliente denunciante "entendió lo que se le explicaba".

Lista de espera

Otro aspecto al que se han referido ambos, es la existencia, en el momento en que la denunciante firmó el contrato, de una lista de espera para adquirir preferentes. De hecho, el empleado ha señalado que cuando la clienta se decidió por las preferentes fue inscrita en esta lista y a los "pocos días" se ejecutó definitivamente la operación.

Tras esta declaración, el abogado de la denunciante, Juan Manuel Brun, ha considerado "incomprensible" algunos aspectos comentados por los imputados, entre otros, cómo era posible que si éstos explicaron a los clientes los riesgos de este producto y les indicaron que, como —dice— han asegurado en su declaración, tenía una rentabilidad del 1,3 por ciento, cómo "aún así" había lista de espera.

En declaraciones a Europa Press, ha afirmado que la "única ecuación" que le encaja es que los trabajadores "no se lo han explicado" esto a los clientes.

En cuanto a este caso en concreto, y aunque tiene que estudiarlo, considera que va a solicitar "alguna diligencia más" para intentar "desmentir" algunos aspectos mencionados por los imputados que considera "erróneos", como su afirmación de haber remitido a la cliente recibos sobre los intereses que estaba proporcionando el producto, cuando —señala— la rentabilidad de las preferentes es a través de dividendos.

Por ello, cree que la instrucción de este caso, uno de la aproximadamente media decena que se están llevando por la vía penal en Cantabria, "durará un tiempo".

El caso se inició hace más de un año con la denuncia por parte de la afectada, quien en 2009 invirtió en preferentes 19.000 euros procedentes de una herencia. La afectada relató que dicha cuantía era prácticamente todo con lo que contaban ella y su marido, de 85 años y ganadero de profesión, que se ven ahora obligados a sobrevivir con una "modesta" pensión.

Un producto nuevo "muy bueno"

Según explicó al juez la afectada, el 13 de mayo de 2009 entró en la oficina número 2 de Astillero a poner al día su libreta, momento en el que uno de los empleados, que "apenas conocía", le dijo que tenían un producto nuevo que era "muy bueno".

La mujer preguntó si era "seguro" y si podría disponer de su dinero "en cualquier momento y sin riesgo" y, tras asegurarle el trabajador ambos extremos, firmó el contrato de adquisición, sin escuchar "nunca" la palabra preferentes y sin que le informaran de las condiciones de la suscripción.

De acuerdo con la versión de la clienta, en el transcurso de la operación no le dieron ningún folleto informativo sobre el producto que estaba contratando, ni tampoco le hicieron test alguno de conveniencia.

En su declaración, la mujer explicó que se enteró del problema de las preferentes a principios del año pasado a través de su hija y que pese a que preguntó en Caja Cantabria si ella era afectada por este producto, el empleado que se las vendió le aseguró que no, que "eso era de Bankia".

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