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Lo que a primera hora era una presencia reducida, se ha convertido a partir de media mañana en una fiesta multitudinaria, pero que ha transcurrido en tranquilidad.

"La fiesta está controlada y no hay problemas", asegura Pedro Familiar, jefe de seguridad de la Autónoma de Madrid

El frío, la niebla y la prohibición de vender alcohol en la universidad, pueden haber influido en la baja asistencia de jóvenes a esta tradicional fiesta.

Pero lo cierto es que a esas horas ya se podía percibir en el ambiente el olor a porro y la presencia de estudiantes y medios de comunicación era patente.

Los había incluso que querían hacer negocio. Es el caso de Juan García, estudiante de periodismo de 21 años, que ha acudido a la fiesta para vender empanadas, aprovechando el hambre que entra en San Canuto. Quiere sacarse un dinerillo para su viaje de fin de curso a Cuba.

Universidad blindada

"La fiesta está controlada y no hay problemas". Con esta contundencia se expresaba esta mañana Pedro Familiar, jefe de seguridad de la Autónoma de Madrid, ante los micrófonos de 20minutos.es.

La Universidad Autónoma se ha blindado contra los miles de jóvenes que abarrotan su campus hoy, día de la polémica celebración de San Canuto.

Para ello, ha organizado un fuerte dispositivo que incluye presencia policial, más vigilantes privados y la prohibición de vender alcohol en las cafeterías del centro.

Hay al menos dos vigilantes por puerta, que en ocasiones registran las mochilas a los que acceden a los distintos edificios de la Universidad, según relata Beatriz Castrillo desde el campus de la autónoma.

La historia de la fiesta

La fiesta no está no autorizada por la Universidad

La fiesta de San Canuto está organizada por grupos que reivindican la despenalización de las drogas blandas.

No está no autorizada por la universidad, por lo que se ha convertido desde años en un dolor de cabeza para la Autónoma por los altercados que se producen en ocasiones y los daños en el inmobiliario.

El centro manifestó ayer en un comunicado su "más absoluto rechazo ante la concentración".

Los vigilantes tienen orden de no permitir la entrada a los edificios de estudiantes que lleven bebidas y se ha pedido también a Renfe que la cafetería de la estación de Cantoblanco no venda alcohol.

San Canuto era un monarca danés que reinó entre 1080 y 1086 y que murió asesinado ante el altar mayor de la iglesia de San Albano.

Fue considerado un mártir y el Papa autorizó su culto en 1100, aunque parece que sólo despierta el fervor de los fumadores de hachís y otras hierbas.