Hostelero agredido en restaurante de Suances pensó que el acusado "le iba a abrazar", no a atacar

El acusado no declara pero la grabación de una cámara de seguridad del restaurante permite ver la agresión
Juicio hoslero
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EUROPA PRESS

El hostelero e hijo del propietario de un restaurante de Suances al que un cliente le causó múltiples heridas con un arma punzante ha afirmado este lunes en el juicio que cuando el acusado le agarró por detrás pensó que "le iba a abrazar", no a agredirle.

"Yo pensé que me iba a abrazar. Nunca pensé que me iba a hacer eso", ha mantenido la víctima de la agresión, quien ha asegurado que consideraba al acusado, que se ha negado a declarar en el juicio, su "amigo".

En su declaración en el juicio en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, la víctima ha apuntado que el acusado tenía el día de los hechos, el pasado 11 de octubre, un aspecto y una actitud "normal" y no parecía estar bajo los efectos del alcohol ni de ningún tipo de sustancia.

De hecho, ha confirmado que no bebió alcohol en el bar pues, según la víctima, el acusado bebía habitualmente "agua y zumos" o algún refresco.

El hijo del propietario del restaurante ha narrado su versión de los hechos y, a preguntas del fiscal, ha explicado que antes de ser agredido, y mientras trabajaba en el bar de su padre, estaba conversando con el acusado "de cosas normales" y de "cómo estaba la situación" actual.

Ha asegurado que, durante su conversación, no se inició ninguna discusión ni con el agresor, ni con el otro cliente que estaba participando en ella y que también fue pinchado tras intentar separar al acusado del hijo del dueño del restaurante y evitar que le siguiera apuñalando.

Este otro cliente ha señalado que cuando el agresor "se abalanzó" sobre el hijo del propietario del restaurante él estaba mirando hacia la barra del bar y pensó que era una "broma" y, de hecho, cuando la víctima, comenzó a gritar les instó a que dejarán la broma, si bien cuando se dio cuenta de la realidad de los hechos se levantó para separarles.

Los hechos ocurridos han podido ser visionados en el juicio gracias a una grabación de la cámara de seguridad del restaurante, en la que se ve a los tres intervinientes sentados en sendos taburetes y, en un momento, el acusado se levanta, se pasea cerca del hijo del dueño del restaurante por detrás, le agarra del cuello, saca algo del bolsillo y le realiza un corte en el mismo.

Posteriormente, le tira del taburete y parece pincharle en distintas partes del cuerpo y cuando el otro hombre les separa, el hijo del dueño del restaurante huye hacia la calle.

En el video se aprecia como el acusado hace amago de seguirle pero a los pocos segundos regresa al interior del local y comienza a agredir al otro, que también huye y se resguarda junto al hostelero en una discoteca cercana.

El fiscal, en el juicio, ha modificado la calificación de los hechos, pasando de considerarlos constitutivos de un intento de homicidio a apreciarlos como un intento de asesinato por existir, a su juicio, "alevosía" por dirigir su ataque inicial a hacerle un corte en el cuello, siendo además de forma "sorpresiva".

Por su parte, la defensa, que tampoco ha interrogado al acusado ya que éste no ha contestado a ninguna de las partes, ha señalado que, en el momento de los hechos, el acusado estaba en tratamiento por ansiedad y tomaba un medicamento que, según ha señalado, puede producir "agresividad" o "furia".

Sin embargo, los peritos forenses han opinado que, "aunque en algún caso puede darse", este tipo de efectos secundarios es "bastante infrecuente".

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