La Policía concluyó que sólo Pamies y Ballesteros pudieron dar el chivatazo a ETA

El ex jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés (i), y el exinspector José María Ballesteros (d), acusados de colaborar con ETA por desvelar en 2006 una operación contra la banda terrorista, al inicio del juicio del caso Faisán en la Audiencia Nacional.
El ex jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés (i), y el exinspector José María Ballesteros (d), acusados de colaborar con ETA por desvelar en 2006 una operación contra la banda terrorista, al inicio del juicio del caso Faisán en la Audiencia Nacional.
EFE

Los policías que investigaron el chivatazo a ETA en el bar Faisán en 2006 que desmontó una operación contra su aparato de extorsión concluyeron que solo los altos mandos policiales acusados, Enrique Pamies y José María Ballesteros, pudieron haber sido los autores de la filtración.

La segunda jornada del juicio del caso Faisán ha seguido con la declaración de Carlos Germán, el comisario que dirigió la operación frustrada contra el aparato de extorsión y que se encargó también de investigar el soplo, quien ha continuado respondiendo a las preguntas de las defensas de los acusados interrumpidas este lunes tras más de cuatro horas de interrogatorio.

También ha declarado su número dos, quien ha afirmado que, según las investigaciones, los únicos posibles responsables del chivatazo eran el entonces jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamies y el exinspector de Álava José María Ballesteros.

Según el fiscal, el 4 de mayo de 2006 Pamies avisó al propietario del bar Faisán, Joseba Elosua, miembro del aparato de extorsión de la banda, de que se iba a producir una operación, con la supuesta finalidad de no romper el proceso de paz con ETA.

Aunque Pamies fue el protagonista del soplo, según mantiene la acusación, este jefe policial empleó a su subordinado Ballesteros para que le diera el móvil a Elosua y así hablar con él en el interior del local.

Sospecharon siempre de la Policía

El 'números dos' de Germán ha dicho que los perfiles de los dos altos mandos "coincidían perfectamente" con los del autor del soplo y la persona que pasó el teléfono a Elosua.

Antes llegar a esa conclusión analizando las llamadas que se produjeron en la zona del bar, los agentes ya pensaron desde el primer momento que el autor "tenía que ser alguien de la Policía".

En cuanto al hecho de que Elosua no reconociera físicamente a Ballesteros, ha dicho que les avisó en seguida de que era "mal fisonomista", algo que corroboraron cuando no reconoció a Germán después de haber pasado cinco días cara a cara en varios interrogatorios.

Antes de escuchar el testimonio del agente, Germán ha respondido a las preguntas de las defensa de las acusados, que han cuestionado los cortes en las grabaciones de vídeo del exterior del bar Faisán que recogen las entradas y salidas de Elosua y de Ballesteros.

El comisario ha calificado de "irrelevantes" los cortes y ha explicado que el espacio de tiempo "clave" para la investigación, entre las 11.20 y las 11.50 horas del 4 de mayo de 2006, día en que se produjo el chivatazo, no registraba ninguna interrupción.

Preguntado por qué Elosua nunca reconoció físicamente a Ballesteros, Germán ha reiterado que nunca identificaría a quien le entregó el teléfono porque tenía un bar en la frontera y no quería problemas con la policía. Con todo, Elosua sí ofreció una descripción física de la persona que le entregó el teléfono en el interior del local que coincidía con la de Ballesteros.

Elosua pensó que el autor del soplo era policía

Por su parte, el propietario del bar 'Faisán', Joseba Elosua, ha asegurado en la Audiencia Nacional que pensó que la persona que le alertó de la existencia de una operación contra el aparato de extorsión de ETA era "policía" porque le dijo que iban a "retener y cachear" en la frontera al presunto enlace de la banda, José Antonio Cau Aldanur.

En una declaración extremadamente confusa y dubitativa, Elosua, de 78 años, ha asegurado no recordar los detalles de la llamada del chivatazo aunque cuando el fiscal, Carlos Bautista, le ha preguntado si su comunicante le dijo "ya sabes cómo están las cosas, van a detener a Cau en la frontera", él ha contestado: "Eso es".

"Me quedé completamente abobado. ¿Pero quién me llama y para qué me llama y cuál es el fundamento de la llamada, esto es una tomadura de pelo?", ha asegurado que pensó tras recibir la filtración. A continuación ha añadido: "Me quedé completamente abobado, grogui. Lo único que hice fue volverme un poco 'tararí'".

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