La M-10, el anillo ciclista del centro de Madrid
Así será el nuevo plan del Ayuntamiento de Madrid en el centro de la capital Carlos Gámez

La M-10 será una realidad antes de que acabe este año 2013 (probablemente, en noviembre, según las previsiones municipales). El Ayuntamiento de Madrid prevé iniciar en breve la instalación de un anillo alrededor del centro en el que convivirán las bicicletas con los vehículos privados. Esta infraestructura recorrerá las rondas y bulevares que delimitan el distrito Centro y quitará espacio a los coches para dárselo al transporte público (autobús y taxi) y a las bicicletas.

Se trata de reducir el espacio de calzada para el vehículo privado a motorEl anillo transcurrirá por las avenidas que conforman el primer cinturón de la capital, tal y como ya apuntó 20minutos en noviembre de 2012. Al norte, la M-10 recorrerá las calles Génova, Sagasta, Alberto Aguilera y Marqués de Urquijo; al oeste atravesará Pintor Rosales, Ferraz, Bailén y Gran Vía de San Francisco; al sur pasará por las Rondas de Toledo, Valencia y Atocha; y al este irá por los paseos del Prado y de Recoletos.

Durante el periodo de debate del proyecto, el Ayuntamiento de Madrid tenía dos alternativas para diseñar el anillo: una en la que los ciclistas tendrían un carril exclusivo separado del resto del tráfico y otra en la que las bicis compartirían su carril con los coches. Finalmente, el Consistorio ha decidido ejecutar la segunda opción, que implica menos costes ya que basta con pintar señales en el suelo e instalar carteles verticales. La instalación comenzará "de forma inminente" para que esté construido antes de que llegue el invierno y costará 493.000 euros.

En concreto, el trazado tendrá 10,3 kilómetros. El carril de la derecha estará reservado para transporte público (taxi y bus). El carril contiguo a éste se habilitará como ciclocarril, es decir, en él convivirán las bicicletas con los vehículos privados a motor, aunque éstos tendrán la velocidad limitada a 30 kilómetros por hora para respetar la seguridad de los ciclistas. El resto de la calzada continuará siendo utilizada por el tráfico a motor, con la limitación de velocidad habitual en vías urbanas (50 km/h).

"Apuesta por la bicicleta"

En definitiva, se trata de "reducir el espacio de calzada para el vehículo privado a motor" para "desincentivar esta opción de movilidad", apuntó la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, durante la presentación del proyecto. Además, "supone una apuesta decidida por la bicicleta como opción real de transporte". También se quiere facilitar el tránsito de autobuses, aumentando la velocidad del servicio y mejorando las frecuencias en las 25 líneas que
recorren ese anillo.

En calles con pendiente puede haber peligro para el ciclista; hay conductores que nos ven como un estorboEn sus líneas generales, tanto las asociaciones de ciclistas como las organizaciones de automovilistas se muestran favorables al diseño de la M-10. "De inicio, nos parece bien porque es una manera de integrar la bici en el tráfico urbano y visibilizarla", apunta Juan Merallo, portavoz de la asociación ciclista Pedalibre. "Finalmente se ha escogido una opción que no perjudica mucho a los automovilistas. Nuestro punto de vista es que todos los usuarios pueden convivir sin problemas, siempre que se respeten las normas de circulación", asegura Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA).

Sin embargo, los ciclistas consideran que habrá algunos puntos negros en el trazado. "En principio se planteó poner una vía ciclista separada del tráfico en calles con mucha pendiente, porque allí las bicis irían más lentas y sería difícil interactuar con el tráfico. Pero finalmente, las bicis compartirán espacio con los coches también en esos tramos complicados, lo que puede ser un peligro cuando un ciclista se encuentre con algún conductor que le considere un estorbo", explica Juan Merallo. Concretamente, esos puntos negros serían las calles Marques de Urquijo, Bailén, Gran Vía de San Francisco y Génova.

Alquiler de bicis, en la primera mitad de 2014

Por otro lado, el Ayuntamiento espera poner en marcha un servicio público de alquiler de bicis "en el primer semestre del próximo año" (previsiblemente, en abril). Según sus previsiones, en una primera etapa habrá 1.560 bicis a disposición de los madrileños y turistas. Este servicio estaba incluido dentro del Plan de Calidad del Aire, un conjunto de medidas que aprobó el Ayuntamiento con el objetivo de reducir la contaminación en la ciudad. La implantación de las bicis de alquiler estaba prevista para 2012, pero se retrasó por las restricciones presupuestarias.

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