Blas de Lezo.
Blas de Lezo, vestido con el uniforme de teniente general de la Armada, en un cuadro de la colección privada de la condesa de Revilla-Gigedo. Museo Naval

Las heridas de guerra le hicieron perder un ojo, un brazo y una pierna, por lo que se ganó el apodo de Mediohombre. Pero esta discapacidad no mermó en lo más mínimo su valor ni su habilidad como estratega. Su gran logro fue derrotar a la flota inglesa en 1741, en la defensa de Cartagena de Indias, a pesar de que los británicos tenían 15 veces más barcos que el español. Cuando falleció, a los 52 años, había participado en mil batallas: jamás perdió ninguna. Hablamos de Blas de Lezo, protagonista de una exposición sin precedentes que abre este miércoles en el Museo Naval de Madrid.

La muestra, que lleva por título Blas de Lezo, el valor de Mediohombre, pretende dar a conocer al gran público la historia de uno de los más grandes marinos de todos los tiempos. Y es que, aunque Mediohombre era considerado una leyenda viva en su época, su figura es hoy prácticamente desconocida para la mayoría de la población.

Tras quedar tuerto, cojo y manco se embarcó hacia Chile y Perú para combatir a los piratas Blas de Lezo ingresó en la marina con 15 años. Diez más tarde ya estaba cojo, tuerto y manco por las heridas recibidas en combate (perdió una pierna izquierda de un cañonazo en la batalla de Vélez-Málaga; una esquirla le reventó el ojo izquierdo en la batalla de Tolón y un balazo de mosquete que recibió en el asedio de Barcelona le dejó inmovilizado el brazo derecho). Pero, lejos de retirarse de la vida militar para lamerse las heridas, se embarcó entonces en la Escuadra del Mar del Sur para luchar contra la piratería en las costas de Chile y Perú y defender los territorios de España en Ultramar.

La mayor derrota naval de la historia de Inglaterra

Sin embargo, la gran gesta de Blas de Lezo aún estaba por llegar. En 1741 (28 años después del tratado de Utrecht, por el que España cedió a Reino Unido la soberanía de Gibraltar) derrotó a la armada británica en la defensa de Cartagena de Indias, que en aquel momento era una plaza clave para poder mantener el dominio español en América. Con sólo seis navíos de guerra y no más 3.200 hombres, defendió Cartagena de Indias frente a la flota del almirante ingés Vernon, que contaba con 15 veces más barcos y 10 veces más combatientes.

Los ingleses acuñaron monedas conmemorativas de una victoria que nunca llegó Tan seguros estaban los ingleses de que su victoria iba a ser aplastante (Vernon vendió la piel del oso antes de cazarla, y envió a Londres un bote informando de la inminente toma de Cartagena) que llegaron a acuñar monedas conmemorativas con la leyenda "El orgullo español, humillado por el almirante Vernon". Pero con ingenio, imaginación y estrategia Blas de Lezo consiguió infligir a Inglaterra la mayor derrota naval de su historia, que aseguró el control marítimo español. Abochornado, el Rey de Inglaterra, Jorge II, retiró de la circulación todas las monedas conmemorativas y prohibió que esta batalla fuera incluida en las crónicas.

En la exposición pueden admirarse su uniforme, su espada, retratos y mapas y utensilios de la época A pesar de sus logros y de no haber sido derrotado en toda su carreta militar, cuando murió, poco después de la batalla de Cartagena de Indias, fue enterrado en una tumba de emplazamiento desconocido y sin ningún reconocimiento especial. De hecho, la escasez de fondos vinculados directamente a Blas de Lezo ha sido el gran reto al que se han encontrado los organizadores de la muestra que acoge ahora el Museo Naval de Madrid.

Para la exposición se han logrado reunir 80 piezas procedentes del Patrimonio de la Armada, varios museos y archivos españoles, un museo colombiano y dos colecciones particulares. Su uniforme de teniente general, su espada, instrumental médico como el que se utilizó para amputarle la pierna y extraerle una bala del brazo y varios mapas y pinturas de la época son algunas de las piezas que podrán verse en el Museo Naval de Madrid.