Obama durante el G20
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, asiste al segundo día de la cumbre del G20 que acoge la ciudad de San Petersburgo (Rusia). DILKOFF / EFE

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha recordado este lunes el quinto aniversario de la quiebra del banco de inversión Lehman Brother, que desencadenó la mayor crisis financiera desde el crash de 1929, y recordó que aún queda trabajo por hacer para evitar que se repitan los problemas que condujeron a esas crisis.

Obama dice que cuando Lehman se declaró en bancarrota empezó "la peor crisis de nuestras vidas" En una comparecencia ante los medios, el presidente recordó el 15 de septiembre de 2008, el día en que el gigante Lehman Brothers se declaró en bancarrota, como el acontecimiento histórico que desembocó en "la peor crisis económica de nuestras vidas".

"Hemos limpiado las ruinas de la crisis financiera y hemos comenzado a poner los cimientos de una nueva prosperidad y crecimiento económico", dijo hoy Obama, quien recordó que EE UU ha vuelto a crear riqueza y ha pasado de una tasa de desempleo de más del 10% al 7,3%.

Obama aseguró que desde que llegó a la Casa Blanca en 2009 su prioridad ha sido acabar con los efectos de una crisis que arruinó a grandes entidades financieras, hundió Wall Street y llevó a EEUU a su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, unos efectos que aún se notan en la economía global.

"En cuestión de unos pocos días y semanas de miedo, algunos de los mayores bancos de inversión del mundo quebraron, los mercados se desplomaron y los bancos dejaron de dar préstamos a familias y pequeños negocios", recordó el presidente.  A finales de 2008, el Producto Interior Bruto de la primera economía mundial caía a un ritmo anualizado del 8 por ciento y se destruían unos 800.000 empleos al mes, algo que arrastró a todas las grandes economías mundiales y se amplió con un crisis de deuda pública como la que sufre Europa.

El presidente recordó que queda trabajo por hacer para reducir la desigualdad en Estados Unidos Obama destacó que su Gobierno incentivó el gasto en infraestructuras, en servicios públicos, modificó las normas hipotecarias, rescató al sector automotriz y consiguió la aprobación de una reforma sanitaria para extender la cobertura médica a los más vulnerables.

No obstante, reconoció que aún "no estamos donde necesitamos estar" y queda trabajo por hacer para reducir la desigualdad en Estados Unidos entre ricos y pobres y poner en marcha definitivamente las nuevas regulaciones bancarias antes de fin de año.

Hace algo más de tres años que el Congreso aprobó la reforma financiera conocida como 'Dodd-Frank', pero aún dos tercios de las regulaciones contenidas en ese mastodóntico proyecto legislativo no se han implementado, pese a que son vistas por el gobierno de Obama como la base para prevenir un nuevo desplome financiero.

En un comunicado, el secretario del Tesoro, Jack Lew, describió la crisis de 2008 como un evento único en la historia económica moderna, que no se debió a una sola causa, sino a una acumulación de "excesivos riesgos, demasiado endeudamiento y una estructura reguladora desfasada".

Lew, que fue un alto ejecutivo de inversiones de Citigroup entre 2006 y 2008, pidió premura para completar los elementos restantes de las regulaciones financieras, ya que "no se trata de escribir las nuevas normas y después abandonar el terreno de juego".

Los causantes de la crisis disfrutan ahora de retiros dorados El presidente Obama dijo que, tras los progresos de los últimos cinco años, muchos siguen "luchando por mantenerse en la clase media" y es necesario "poner escaleras de oportunidad para los más pobres", y recordó que el 1% de los estadounidenses más ricos posee el 20 % de la riqueza del país. Con ese motivo, pidió el compromiso del Congreso, especialmente de la oposición republicana, para aprobar un presupuesto que sustituya los recortes automáticos iniciados a principios de este año, y medidas para financiar inversiones públicas y mejoras en educación y sanidad.

Mientras tanto, 5 años después, algunos de los ejecutivos en los puestos más relevantes de Wall Street y responsables por no haber avisado de los peligros de las prácticas crediticias demasiado arriesgadas, como las de las "hipotecas subprime", disfrutan ahora de retiros dorados, recuerdan los medios.

Richard Fuld, consejero delegado de Lehman Brothers cuando se declaró en bancarrota, ahora es propietario de una discreta firma de asesores y mantiene su fortuna de más de 500 millones que amasó entre 2000 y 2007 gracias a prácticas consideradas abusivas y fraudulentas.

Pese a los profundos cambios en Wall Street, muchos de los responsables de los comportamientos irresponsables que llevaron a la crisis de 2008 no han respondido penalmente por su gestión.

Jimmy Cayne, consejero delegado de Bear Stearns, otro de los grandes promotores de las "hipotecas basura", se retiró con una fortuna de cerca de 90 millones de dólares en primas y pasa sus días en torneos de "bridge".