El ginecólogo acusado de 35 delitos de abusos sexuales a pacientes de 2003 a 2006 cuando trabajaba en el Centro de Asistencia Primaria (CAP) de la calle Río de Janeiro de Barcelona lo ha negado en el juicio que ha empezado este lunes en la Audiencia provincial, aunque ha afirmado que es "cariñoso".  

"Soy amable, escucho a los pacientes, les hablo. Soy quizás un poco diferente al resto de profesionales", ha destacado Sami Y. -para quien el fiscal pide 223 años de cárcel- en su declaración ante la juez, en la que ha insistido en la falsedad de las acusaciones.

Considera las acusaciones una "agresión muy grave"

Soy quizás un poco diferente
al resto de profesionales
Las considera una "agresión muy grave" a su persona y como profesional, ya que nunca ha hecho tocamientos de clítoris, pechos, introducción de dedos en la vagina y en el ano con ánimo libidinoso.

También ha explicado que algunas mujeres tienen el agujero vaginal más delgado o -en el caso de las personas obesas- o es más difícil hacer este tipo de análisis en ellas, por lo que se puede haber realizado algún "roce involuntario" al llevar a cabo tactos vaginales.

Ha negado además tocamientos en los muslos y haber puesto hielo en los pezones -como algunas pacientes denuncian- y califica estas acusaciones de "maliciosas y tendenciosas", ya que en sus consultas no tiene hielo ni nevera.

Trabajar con guantes

El ginecólogo ha sentenciado que siempre ha trabajado con un guante en cada mano y que negárselo es "lo más doloroso" que ha oído en su vida profesional.

"Creo que no he visto a ningún ginecólogo en mi vida que utilice más guantes que yo", ha afirmado, y ha dicho que no dedicaba a cada paciente más de 15 minutos, con la presencia de una enfermera.

Sobre la presencia de personal de enfermería en el CAP y en sus consultas privadas del centro médico Cemedic de Premià de Mar (Barcelona) y de la calle Doctor Pi i Molist de Barcelona, ha asegurado que estaban a su lado, aunque no puede certificar que estuvieran en cada instante de la consulta: "Me sorprende que las pacientes digan que no".

El fiscal pide 223 años de cárcel

El fiscal lo acusa de 35 delitos de abusos sexuales en sus distintas modalidades por presuntamente haber realizado al menos 29 episodios de abusos, y ha pedido una pena de 223 años de cárcel y que indemnice a cada víctima con 6.000 euros por daños morales.

El Institut Catalán de la Salud (ICS) conocía los abusosEl Institut Catalán de la Salud (ICS) conocía los abusos del ginecólogo de un ambulatorio de Barcelona, cuyo juicio se ha iniciado este lunes, seis meses antes de que se presentara la primera denuncia, pero sólo agradeció por carta ordinaria la queja de la paciente, una enfermera de origen cubano.

La enfermera que presentó una queja en marzo de 2006 por el trato recibido por el ginecólogo lo ha asegurado ante el tribunal de la sección décima de la Audiencia de Barcelona, donde este lunes ha comenzado el juicio contra Sami Y.A.

La testigo ha indicado que el médico le hizo tocamientos y le introdujo los dedos de la vagina tantas veces durante la exploración que "parecía una masturbación", por lo que le pidió que parara.

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