'Farruquito', en la segunda jornada de su juicio, en una foto de archivo. (Eduardo Abad / Efe)
'Farruquito', en la segunda jornada de su juicio, en una foto de archivo. (Eduardo Abad / Efe) Eduardo Abad / Efe

El ingreso esta tarde en la cárcel Sevilla II del bailador Juan Manuel Fernández Montoya "Farruquito", por atropellar mortalmente a Benjamín Olalla en una calle de Sevilla, ha puesto fin a un recorrido judicial de tres años que se ha desarrollado bajo una intensa atención mediática.

"Farruquito" fue condenado el pasado 5 septiembre por la Audiencia Provincial de Sevilla a dos años de cárcel por homicidio imprudente en concurso con un delito contra la seguridad en el tráfico y a un año más por omisión del deber de socorro.

La juez de Sevilla que dictaminó sobre el atropello mortal cometido por el bailaor, de 24 años, dictó el pasado 30 de octubre un auto en el que rechazó sustituir los tres años de cárcel por multa o trabajos comunitarios, ya que el procesado cometió un delito "grave" y "quebró las elementales normas de solidaridad humana" al darse a la fuga.

Ausencia de auxilio

El bailaor no se detuvo a auxiliar a la víctima del atropello

"Farruquito" atropelló y causó la muerte a Benjamín Olalla, de 35 años, en la calle Doctor Laffón Soto, de Sevilla, la noche del 30 de septiembre de 2003, cuando circulaba a mayor velocidad de la permitida y sin tener ni carné de conducir ni seguro en el coche.

El bailaor no se detuvo a auxiliar a la víctima del atropello, que falleció, y llevó el coche siniestrado, ayudado por su amigo Oscar Benavente, a un taller de Málaga para que allí lo repararan sin que lo relacionaran con los hechos.

Falso culpable

El hermano menor del artista, Antonio, se confesó culpable del atropello ante la Policía Nacional y en presencia de "Farruquito", en febrero de 2004, pero por esas mismas fechas unas escuchas telefónicas de la Policía indicaron que el bailaor había cometido el atropello.

Por todos estos hechos, el juzgado número 8 de lo Penal de Sevilla impuso al bailaor en julio del 2005 una pena de 16 meses de cárcel, que fue elevada por la Audiencia de Sevilla en septiembre pasado a tres años de prisión.

Homicidio imprudente

La Audiencia impuso un año más de prisión por omisión del deber de socorro

El bailaor, según el fallo, cometió un delito de homicidio imprudente en concurso con un delito contra la seguridad en el tráfico, por considerarse probado que el bailaor carecía de carné de conducir y circulaba a mayor velocidad de la permitida.

Además de los dos años de cárcel, la Audiencia impuso un año más de prisión por omisión del deber de socorro, ya que no se paró tras atropellar a su víctima, Benjamín Olalla, y no se cercioró de que estaba siendo "debidamente atendido", conducta que fue calificada por la sala de "gravemente insolidaria".

Escuchas telefónicas

En cuanto a las pruebas que fueron obtenidas mediante escuchas telefónicas y que terminaron incriminando al bailaor, la Audiencia de Sevilla decretó su nulidad y posteriormente el bailaor se declaró autor del atropello, confesión que el tribunal consideró un atenuante.

Las escuchas, inicialmente autorizadas por el juzgado número 8 de Málaga por un caso de tráfico de drogas, fueron después anuladas por carecer de fundamentación, lo que supuso la absolución por encubrimiento de los policías malagueños Bernardino R.M. y José Miguel A.H..

Multas e indemnizaciones

El hermano del bailaor, Antonio, se inculpó del atropello ante la Policía

 La Audiencia de Sevilla impuso además al bailaor dos multas de 36.500 euros, una por la omisión del deber de socorro y otra como autor de un delito de simulación de delito, y confirmó las indemnizaciones impuestas en primera instancia de 102.000 euros para la viuda y 16.000 euros para los padres del fallecido.

El fallo consideró que el hermano del bailaor, Antonio, se inculpó del atropello ante la Policía "persuadido por su hermano Juan Manuel ("Farruquito") -que era su jefe en la compañía de flamenco y seis años mayor- y muy influido por el gran ascendiente que tenía éste sobre él".