Según denuncia UGT, los hechos ocurrieron a finales de 2006 cuando la camarera informó a su empresa de que estaba embarazada. La respuesta fue que si quería renovar el contrato tenía que abortar, por lo que la mujer abandonó el trabajo y denunció la situación al sindicato UGT, que indicó que no es el único caso similar que conocen. En 2005 recibieron 18 denuncias, de las cuales cuatro llegaron a la Inspección de Trabajo. Ninguna de ellas prosperó.