No llevaba ni tres meses trabajando en una obra cuando a William Castro, ecuatoriano, de 34 años, la vida le cambió para siempre.

"Cuando hace frío es como si llevara una aguja clavada en la mano"

William cortaba una tabla de madera con una sierra eléctrica que fallaba una y otra vez, hasta que al volverla a encender le arrancó de cuajo dos dedos de su mano derecha y la mitad de otro.

Ocurrió el 10 de febrero del pasado año y, cuando hace frío, William dice que siente como si llevara una aguja clavada en la mano.

La historia de este hombre es sólo una ínfima parte de la estadística que dejó la siniestralidad laboral en 2006 y que concluye, entre otras cosas, que las muertes en el trabajo crecieron un 8,4% con respecto a 2005 y que los accidentes graves se redujeron un 10,4%, de 1.067 a 956, según la Consejería de Empleo.

Cada dos días

En términos absolutos hubo 168 muertos en accidente laboral en 2006, frente a los 155 de 2005 (13 más), el mismo número que en 2004.

Un trabajador se deja la vida cada dos días

En esta comunidad, un trabajador se deja la vida cada dos días.

Casi la mitad de los fallecimientos (83) se produjo en el apartado de accidentes in itínere (en el trayecto de la casa al trabajo o viceversa) o en accidentes de tráfico durante la jornada laboral.

El consejero Juan José Güemes aseguró ayer que los accidentes de trabajo "en sentido estricto" fueron 44, igual que en 2005.

Esta clasificación no gustó ni a CC OO ni a UGT, que aclaran que los accidentes de tráfico mientras se trabaja cuentan como siniestros laborales.

"Falla la aplicación de la ley"

CC OO y UGT reclamaron ayer que la Administración se implique más en hacer cumplir a las empresas la Ley de Riesgos Laborales, pues los datos "preocupantes" de la siniestralidad en 2006 revelan que "falla la aplicación de la normativa".

De momento, a partir de esta semana se pondrá en marcha la lista con las empresas sancionadas por incumplir la ley.

Víctima de la siniestralidad laboral

  • Raúl Tovar Ecuatoriano, 43 años: "Trabajamos sin seguridad"

Raúl Tovar todavía siente que se le duerme una parte de la cara; algunas veces sufre calambres y otras, un terrible dolor.

Ha pasado ya un año desde el día en el que se cayó desde una altura de tres metros mientras trabajaba para una subcontrata en Valdemoro.

Si no hubiera sido por el accidente, Raúl habría acabado con una larga ausencia, seis años sin visitar su país natal, Ecuador.

Tras el siniestro y los cuatro meses de baja, la empresa reincorporó a Raúl al trabajo, pero al cabo de veinte días lo echó a la calle.

"Es que se dieron cuenta de que los denuncié y todavía seguimos en juicio. A veces subíamos hasta seis metros y no llevábamos ni una sola medida de seguridad", cuenta.

Raúl ahora es conductor.