El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, suspendió ayer una conferencia que debía impartir en la universidad islámica Imam, en Riad (Arabia Saudí), después de que las autoridades del centro prohibieran la entrada a las mujeres que siguen su visita oficial al país.

Las mujeres, cuatro de ellas periodistas que acompañan a la delegación, pudieron acudir al resto de actos, excepto a la conferencia, ya que la universidad es un centro masculino, según las autoridades, que no consideraron adecuada su presencia porque no había antecedentes de ello.

Pese a los intentos del ministro de Justicia saudí, Abdullah Al Sheik, por permitir su presencia, la conferencia –sobre los retos que suponen para Europa el terrorismo, el crimen transnacional y la inmigración ilegal– fue cancelada.

Aquí también pasa

Alarde: La tradicional fiesta de Hondarribia (Guipúzcoa) está protagonizada únicamente por hombres, aunque se ha creado una compañía mixta que apuesta por la integración de la mujer como soldado y que se manifiesta el mismo día del desfile.

Moros y Cristianos: Pueden  formar parte de los festejos con trajes oficiales, pero no alcanzan los mismos derechos que los hombres que participan en la Trilogía.

Pesca: Hasta hace dos años las mujeres de El Palmar (Valencia) tenían prohibido pescar. Una sentencia de 2005 permite que las descendientes de pescadores puedan acceder a los sorteos para faenar en la Albufera.

Txokos: Estas sociedades gastronómicas vascas excluyen a las mujeres, cuya presencia ha estado vetada hasta hace poco tiempo, aunque cada local tiene sus normas.

Clubes: Como ciertos clubes británicos restringidos a hombres, en España algunas asociaciones discriminan a la mujer a la hora de acceder a ellos.

Círculo del Liceo: En 2001 permitió la entrada de diez mujeres por primera vez en la historia de la institución, entre ellas Montserrat Caballé.

¿Qué otros vetos tienen las mujeres?

Cuéntanoslo en... www.20minutos.es

A la sombra permanente del varón

Ni cines ni teatros ni música, tanto para hombres como para mujeres en Arabia Saudí, aunque ellas se llevan la peor parte. Son consideradas «menores de edad» en cuestiones legales y para cualquier trámite necesitan el permiso de un varón de la familia. Tampoco pueden pilotar aviones ni conducir. La prohibición va más allá si se trata del régimen talibán. Sus mujeres no pueden practicar deportes ni trabajar fuera del hogar y mucho menos hablar con hombres o viajar en su mismo autobús.