Las nuevas disposiciones de la Ley de Ordenación de Educación (LOE) no se adaptan a las necesidades educativas de los niños de Vigo. Así lo confirman profesores de varios centros educativos de la ciudad consultados por 20 minutos.

Los docentes constatan que, actualmente, los alumnos de educación primaria presentan más problemas a la hora de escribir y, cuando aprenden, las faltas son más frecuentes que hace diez años.

Las confusiones más habituales, según los maestros, son la b, la v, la h y los acentos. «Los niños no dan importancia a la escritura, lo importante es escribir rápido y que se entienda, nada más», asegura Ánxeles, profesora del CEIP Seis do Nadal.

Sin embargo, con la nueva LOE, los niños recibirán 25 horas menos de lengua y literatura castellana en favor de las matemáticas, una asignatura de la que se darán 45 horas más durante el curso.

Para los profesores, la solución no traerá un cambio en la tendencia, pues explican que los problemas con las matemáticas son de comprensión «y se trata de un problema de lenguaje», explica Pilar Rodríguez del CEIP Balaídos.

Otra de las razones que, según los profesores influyen en las dificultades para escribir, es la forma en que se coge el lápiz o el bolígrafo. «Los padres ponen el lápiz en manos de sus hijos y no enseñan cómo hay que cogerlo», explican los profesores vigueses. En consecuencia, los profesores comprenden que los niños no quieran escribir porque les resulta incómodo y difícil.

Por el contrario, a leer se aprende hasta con dos años de antelación. Según los profesores de la ciudad, los niños empiezan en primero de educación primaria sabiendo leer –con seis años–, algo que antes no sucedía hasta haber finalizado el segundo curso de primaria, cuando el niño tenía ya ocho años.

SMS en las redacciones

Las nuevas tecnologías no se quedan al margen e influyen en la capacidad de los niños para poner en práctica el idioma. Los educadores constatan que abreviaturas propias de los mensajes de texto de los móviles como xq (en vez de porque) son habituales en las redacciones. Además, las consolas reducen la comunicación entre los niños, una situación que alerta a los educadores. Otro de los factores que genera dudas entre los estudiantes son las diferencias entre el gallego y el castellano, aunque la Xunta niega que exista un «conflicto lingüístico».