Tras utilizar un determinado servicio, recibió una factura por 3.928 euros viendo en la factura que las tarifas que le aplicaban eran distintas a las que le habían informado en la tienda. Tras reclamar, Vodafone se limitó a darle de baja por no querer pagar la factura. Tras varios meses de disputas legales, la operadora le ha anulado la factura.