Juan Ramón Lucas
El presentador de televisión, Juan Ramón Lucas. BBVA

Un año después de su salida del ente público, Juan Ramón Lucas regresa a TVE, y lo hace en un momento en el que considera que en la profesión falta mucha autocrítica y que los periodistas tendrían que contrastar más las fuentes porque cualquier debate en Twitter se está convirtiendo en periodismo.

A los mandos de Código Emprende, un programa de telerealidad sobre emprendedores que patrocina el BBVA dentro de su plan "Yo soy empleo" para pymes y autónomos, Lucas intentará aportar a la sociedad "algo más allá" que entretenimiento y contará una realidad de gente "que se la ha jugado" y que puede alentar algunos cambios.

Este periodista madrileño (1958) repasa la situación actual de los medios de comunicación, donde cree que hay "cierto aburguesamiento" porque es más sencillo sentarse a opinar en una tertulia que ponerse a investigar.
 
¿Qué se va a encontrar el espectador en "Código Emprende"?
Es un programa de telerealidad algo diferente, un formato propio que se basa en seis personas, cada una al frente de una empresa que tiene necesidades, y con las que convivimos durante 7 semanas para ver cómo es su relación cotidiana con el trabajo, con la familia, cómo les afecta lo de emprender, y al mismo tiempo un jurado juzga sus empresas. Mientras conocemos cómo viven, un coach (Carlos Torrecilla) les va poniendo pruebas, y todo eso va conformando una trayectoria vital que vamos a ver durante un mes. Y al final el que el jurado considere que ha evolucionado mejor, se lleva el premio de 100.000 euros.
 
¿Ha habido un cambio de criterio en RTVE para que después de no haber contado con usted vuelva ahora?
R: La realidad es que yo estaba en Radio Nacional y antes del cambio en el ente público, a principios de 2012, arrancamos este proyecto (...) Cuando cambia la dirección, se me cesa por el equipo que ahora ya no está en RNE, y yo le digo al presidente de RTVE que tenemos este proyecto y le pregunto si seguimos adelante con él o si me voy a proponerlo a otra televisión; ellos se comprometen con el proyecto y ahí estamos.
 
¿Es compatible la calidad de la televisión pública con la financiación sin publicidad?
Siempre se puede hacer tele de calidad, el dinero ayuda mucho pero no es condición sine qua non. Me dará la razón el tiempo dentro de muy poquito con Código Emprende (...) A mi me parece que cuando el Gobierno socialista toma la decisión, por la razón que sea, de modificar las reglas del juego y quitar la publicidad a TVE, le pega la primera puñalada.

Me parece que fue un error del que los ciudadanos no sacaron ventaja más que ver la tele sin publicidad, pero eso no te garantiza más audiencia y sí más problemas (...) Yo creo que los Gobiernos de turno deberían ser valientes y apostar por fórmulas de financiación como la de la BBC, que se financia con un impuesto de los ciudadanos. Sé que sería aumentar la carga impositiva, pero si hay un servicio público que es necesario, los ciudadanos tenemos que tener también el compromiso de pagarlo.
 
Hay medios que hacen un esfuerzo tremendo por ser ecuánimes y libres, lo que a veces resulta muy difícil ¿Están en España los medios de comunicación excesivamente politizados?
Creo que no. Todos los medios tienen una determinada orientación, tienen un condicionante que está marcado por la cercanía de sus propietarios con una determinada posición ideológica.

Creo que en general en España tenemos un buen periodismo y las cosas están bastante claras: todo el mundo sabe de qué pie cojea cada medio y quien no lo sepa es porque no es buen observador o no le interesa saberlo. Ahora bien, es verdad que hay medios que hacen un esfuerzo tremendo por ser ecuánimes y libres, lo que a veces resulta muy difícil.
 
¿Hay autocrítica en la profesión?
¡Uy, qué va! Creo que muy poca. Uno de los mayores defectos de esta profesión es su escasa capacidad para autocriticarse. Falta autocrítica, igual que en estos momentos falta pararnos un poco y ver lo que estamos escribiendo y contrastar las fuentes.

No podemos convertir en periodismo un debate en Twitter, eso es una barbaridad y hay gente que lo está haciendo. Por ejemplo: yo me pego con alguien y convierto eso en una noticia a 4 columnas con foto. Lo que hay que hacer es investigar si yo me estoy pegando o no con alguien.
 
¿Por qué los ciudadanos no ven con buenos ojos a los periodistas?
Yo creo que se identifica periodismo con cosas que no son periodismo. Hay mucha gente que cuando le preguntas por periodistas piensa directamente en esa legión de programas de corazón de las televisiones, se identifica periodismo con cotilleo.

También puede influir que la gente identifica al periodista como alguien que respira de un determinado lado o tiene cierta cercanía a determinados ámbitos de poder, pero no estoy tan seguro. Y también está el hecho de que para mucha gente somos parte del sistema.
 
Nos hemos sentado a comentar y es mucho más fácil comentar que investigar ¿Cree que ha vencido la opinión a la información?
Quizás, pero la crisis económica afecta a eso también. Todos los que hacemos esto lo hacemos por vocación, porque nos gusta enterarnos de los que pasa y contarlo. Opinamos, escribimos, porque a veces es eso lo que nos piden pero a veces también porque no hay otra opción. ¿Quién paga el buen periodismo hoy? ¿Quién paga una investigación larga y profunda que no sea una filtración?

Los periodistas estamos echando barriga, nos hemos sentado a comentar y es mucho más fácil comentar que investigar. Así que, según vamos haciéndonos mayores, nos vamos haciendo tertulianos y dejamos de investigar para que lo haga la gente que va debajo, y la gente que va debajo gana 1.000 euros y tiene que chupar muchas horas y tiene que pagar una hipoteca, y a lo mejor no tiene tantas ganas de investigar.

Creo que por una parte hay cierto aburguesamiento de la profesión y la gente que podía marcar camino, está en tertulias y vive muy bien, y estamos dejando el periodismo de batalla a generaciones mal pagadas porque los antiguos bastante tienen con estar en las tertulias y buscarse la vida por ahí.

Puede que sea una explicación, pero no me parece tan dramático, creo que se sigue haciendo buen periodismo y hay referentes.
 
Con esta radiografía que hace de la situación del periodismo, ¿hacia dónde van los medios de comunicación?
Internet, y el que no lo vea está muerto. Internet en la tele, la radio, la comunicación, la prensa escrita, todo en internet, que aún tiene mucho mercado audiovisual (...) El futuro barrerá la realidad que tenemos ahora y tendrá que plantearse la poscrisis también de otra forma porque la publicidad como estaba antes, no va a volver, así que habrá que buscarla en pequeñas dosis en otros escenarios, y supongo que sobrevivirán los grandes pero todo el resto de la comunicación se moverá a través de los medios que proporciona la red y nuestros productos se venderán en la red y el periodismo se tendrá que hacer en la red.
 
Hay esencias del oficio que hay que mantener: la atención, el escepticismo, la capacidad de trabajo y la irreductibilidad ¿La gente acogería bien que los medios cobrasen por sus contenidos digitales en época de crisis?
La crisis es para todos y si tienes medios que no quieres que mueran, hay que sostenerlos. ¡Arrimemos todos el hombro! Tienen que sobrevivir y uno de los caminos es ese y que los ciudadanos tomemos conciencia de que tiene que ser así: si queremos medios buenos tenemos que pagar por ellos (...) La información cuesta dinero, un periódico cuesta dinero, pero es que tiene que ser así. El mundo tiene que cambiar en ese sentido y los medios de comunicación tenemos que salir de la crisis, a ser posibles vivos, y me temo que una forma de salir es esa.
 
¿Peligran los medios en papel?
No, si son capaces de adaptarse (...) Lo que tienen que hacer es adaptarse a la nueva realidad, que es más universal y técnicamente más compleja pero que es la que hay.
 
¿Qué dotes hacen falta para ser un buen periodista?
Olfato y mala leche son los dos primeros requisitos, pero yo creo que con todos los cambios que vienen, hay esencias del oficio que hay que mantener: la atención, el escepticismo, la capacidad de trabajo y la irreductibilidad.