Cuando el problema es la total o parcial ausencia de sudor

  • Los cuidados de la anhidrosis son muy complicados porque el paciente tiene grandes problemas de termorregulación.
  • La hipohidrosis, sudar poco o menos, afecta a un 0,5% de la población.
  • En la hipohidrosis o la anhidrosis, los poros de la piel no se ven.
Una playa española, en una imagen de archivo.
Una playa española, en una imagen de archivo.
EFE

Sudar es el mecanismo que tiene el cuerpo para regular la temperatura y no hacerlo deriva en grandes problemas para la salud. La hipohidrosis supone sudar poco, pero la anhidrosis, la imposibilidad de sudar, es muy poco común y el paciente suele llevar una rutina bastante complicada.

"Anhidrosis es la ausencia total de sudor. Es muy rara e incompatible con la vida. Sus cuidados son extremadamente complicados porque hay grandes problemas de termorregulación y no hay cómo controlarlo", explica Adolfo Sanz, dermatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid.

La hipohidrosis, que afecta a un 0,5% de la población, permite al que la padece llevar una vida normal, pues se trata de una sudoración mínima o solo a través de zonas específicas del cuerpo. "Puede pasar desapercibida cuando la persona vive en lugares frescos. No se nota hasta que el paciente va a sitios calurosos y ve que no suda o lo hace muy poco", señala el dermatólogo.

Uno de los síntomas de estos trastornos, más allá de la falta de sudoración, es el cambio en la textura de la piel, muy suave debido a que los poros están casi cerrados. "En una piel normal se pueden apreciar los poros, ya sea a simple vista o con una lupa. Si existen la hipohidrosis o la anhidrosis, los poros no se ven de ninguna forma”, detalla Adolfo Sanz, también director de la Clínica Sanipiel.

Al no haber transpiración suficiente para que el cuerpo regule su temperatura, viene un desequilibrio hidroelectrolítico que desemboca en cuestiones más graves como las que nos enumera el especialista del Hospital Ruber.

Entre las manifestaciones que se pueden presentar están el vértigo, dolores de cabeza, nauseas, temblores, palpitaciones, la temperatura puede llegar hasta los 39 grados. En cuadros más graves hay taquicardia.

El único remedio que tienen las personas que padecen de hipohidrosis es cuidar al máximo su temperatura corporal, pues no hay cura ni medicamento que lo controle.

“Deben mantenerse en lugares frescos, evitar los golpes de calor. Una deshidratación grave también puede llevar a que aumente el calor corporal radicalmente. En caso de que ocurra, hay que hacer una inmersión en agua fresca rápidamente para disminuirlo y claro, acudir a urgencias”, enfatiza Alfonso Sanz.

Causas genéticas

Tanto la hipohidrosis como la anhidrosis pueden aparecer por distintas causas genéticas. Una de ellas es la displasia ectodérmica anhidrótica, que se presenta desde el nacimiento y puede ser mortal.

"El niño no suda, es una enfermedad que está ligada al cromosoma X. Hay que hacer un diagnóstico preciso y precoz porque los niños que tienen este problema pueden tener alteración en la termorregulación y pueden fallecer”, apunta el dermatólogo consultado.

Además de estas razones, también existen las endocrinológicas y las que tienen que ver con algunas enfermedades neurológicas. Entre las enfermedades que afectan al sistema a un nivel endocrinológico están la diabetes, el hipotiroidismo, la lepra y el alcoholismo.

En cuanto a las enfermedades de tipo neuronal, la disminución del sudor llega cuando es afectado el hipotálamo, como es el caso del síndrome de Gullain-Barré o aquellas que producen insensibilidad congénita al dolor.

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