La protesta convocada por la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España (FENADEE) y los sindicatos CCOO y UGT no ha provocado una guerra de cifras de asistentes entre el Ejecutivo madrileño y la Delegación del Gobierno, como ocurrió en convocatorias anteriores contra el terrorismo.

La Delegación del Gobierno en Madrid cifró en 174.824 el número de asistentes en la capital, mientras que los técnicos de la Comunidad fijaron la asistencia en 210.000 personas, con una diferencia de apenas 35.000 manifestantes.

Sin embargo, el pasado 25 de noviembre, cuando se celebró la última protesta convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) antes del atentado de Barajas, los técnicos de la Comunidad y los de la Delegación del Gobierno discreparon ampliamente sobre la asistencia.

En esa ocasión, los primeros la cifraron en más de 1.300.000 personas y los segundos lo hicieron en 129.715, con lo que la Comunidad aportó datos que superaban hasta diez veces los de la Delegación.

Esta guerra de cifras viene reproduciéndose desde que la AVT se manifiesta en la capital y se justifican, según ambas instituciones, por los distintos métodos de cálculo utilizados.

Estos desacuerdos entre Comunidad y Delegación se hicieron especialmente patentes el pasado mes de febrero, es decir antes del alto el fuego, cuando desde la Delegación del Gobierno cifró en 110.000 los asistentes a una marcha de esta asociación de víctimas -la AVT calculó 1.750.000-, mientras que la Comunidad aseguró que se acercaba al millón y medio: 1.400.000 personas.

Las cifras provocaron uno de los mayores encontronazos entre el entonces delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, y la presidenta regional, Esperanza Aguirre.

Los organizadores de la manifestación celebrada esta tarde bajo el lema "Por la paz, la vida, la libertad y contra el terrorismo" informaron a su término de que no darían cifras sobre el número de asistentes.