Melina sostiene a su hija Nataly en brazos
Melania sostiene a su hija Nataly en brazos. (Sergio González)

Hace tiempo que dejaron de jugar con muñecas, pero todavía, en el fondo, siguen siendo niñas. Muchas de ellas ni siquiera tienen conciencia clara de lo que supone traer un hijo al mundo y, aun así, son madres. Cada año, una media de 1.300 adolescentes (de entre 15 y 19 años) se convierten en mamás, según datos del Instituto Regional de Estadística referidos a los años entre 2000 y 2005.

Me descuidé, era muy inocente y estaba enamorada


La cantidad de madres jóvenes no para de crecer. En términos absolutos, se ha pasado de 883 en 1995 a 1.460 diez años después, un 65% más. El pico más alto en este periodo ocurrió en 2003, cuando 1.519 adolescentes se convirtieron en mamás. En la región hay 148.696 mujeres en esta franja de edad.

Falta de educación

"Los datos nos hablan de un fracaso en la educación sexual y en la planificación familiar. Y no sólo están los nacimientos, aumentan también cada vez más los abortos", explica Concha Martín Perpiñán, presidenta de la Asociación Madrileña de Planificación Familiar.

No le falta razón. Las interrupciones voluntarias del embarazo se han disparado entre las adolescentes, según un informe de Sanidad. De los 4.000 embarazos que se producen anualmente en Madrid en este tramo de edad, un 66% acaba en aborto. Es decir, dos de cada tres chicas prefieren no seguir adelante con la gestación. De ellas, una amplia mayoría son extranjeras.

Perfil: extranjeras

Casi un 60% de los partos de adolescentes se producen entre inmigrantes. Detrás tienen a familias desestructuradas. Sus parejas suelen ser también adolescentes que luego las abandonan.

Ayudas contra el aborto

El Ayto. de Madrid no tiene ayudas económicas directas. La Comunidad lo deja en manos de una red de 25 asociaciones , que asesoran a las chicas. Siete se oponen al aborto.

Asistencia médica centro joven

En materia sanitaria, el Centro Joven del Ayuntamiento de Madrid (Navas de Tolosa, 8 Centro) es el único centro que ofrece atención y asesoramiento a las futuras mamás durante la etapa de gestación del bebé.

"No me he hundido de milagro"

Melania Folhas Ortiz es madrileña, tiene 18 años y una hija de 5 meses. Terminó con su pareja poco después de nacer la niña

"Me descuidé, era muy inocente y estaba enamorada". Melania va contando su historia al mismo tiempo que mueve el cochecito para que Nataly Alexandra, su pequeña de cinco meses, deje de llorar. La mira con ternura, la cubre con su mantita y sigue el relato: "El padre de mi niña es ecuatoriano. Tiene 19 años y al principio éramos sólo amigos; a los dos meses de salir con él me quedé embarazada", cuenta. Cuando lo supo se encerró en el baño. Y entre lágrimas se dijo a sí misma que no podía traer un hijo al mundo. "Yo no estaba preparada, no quería... Te ocurre y dices ‘¡hostia!".

Pero las promesas de su novio y el amor que le profesaba hicieron que Melania prosiguiera con su embarazo. "Cuando me empezó a crecer la tripa, me ilusioné; pero luego, la vida con mi chico se convirtió en un infierno y ahora he vuelto con mis padres. Ellos cubren todos nuestros gastos. Y a mí eso me pone triste. Lo que más me gustaría es trabajar e independizarme. No sé en qué, pero quiero trabajar. Ahora toda mi vida gira en torno a Nataly. Ya no salgo, apenas veo a mis amigas. Hasta cierto punto, las envidio. Yo no me he hundido de milagro. La vida me ha cambiado tanto... Pero ahora sigo adelante con mi hija. Eso sí, no quiero que ella cometa el mismo error que yo".