José Jiménez
José Jiménez.

A sus 85 años, a este vallisoletano no se le pone nada por delante. Hace 30 largos diarios en la piscina, va a la facultad y le sobre tiempo para hacer la compra.

¿Qué le lleva a matricularse en empresariales?

Las ganas de aprender y que me recuerda a mis tiempos en el trabajo.

¿Era empresario?

No, trabajé en una fundición. Después hice una maestría industrial, cursos de electrónica y hasta de enfermería, por aquello de saber hacer los primeros auxilios a los compañeros. Pero mi puesto era jefe de organización.

¿Qué le dicen sus nietos?

No tengo, pero sí sobrinos, que me animan porque me ven con mucha ilusión.

A estas alturas, ¿no le cuesta tener que ir a clase?

Que va, me levanto todos los días para ir a hacer 30 largos a la piscina y después voy a la facultad. Tengo unas 10 horas de clase a la semana.

¿Cómo se organiza para llevarlo todo al día?

Escribo los apuntes a lápiz y luego, en casa, dedico unas dos horas a pasarlos a limpio.

¿Con los compañeros?

Bien, hombre sí que es un poco extraño estar rodeado de gente tan joven, pero lo llevamos todos bien.

¿Y con los profesores?

Cuando me preguntan en clase, me dicen que, como soy mayor que ellos, puedo tratarlos de tú.

¿Usted nota cómo han cambiado las cosas?

Antes estudiábamos con libros, ahora va por apuntes.

¿Su asignatura favorita?

Sociología de la empresa, porque me recuerda mucho a mi trabajo, a mi experiencia.

¿Y cuál le queda colgando?

El marketing.

¿Consejo para los jóvenes?
Que el saber no ocupa lugar, aunque no te dé trabajo.

¿Saldrá en la orla?

Claro que me haré la foto.

Cuando acabe empresariales, ¿a por otra carrera?

(Se ríe). No hombre, no. Ahora me voy a dedicar a bailar, porque está mal que yo lo diga, pero soy un gran bailarín de salón.