Soldados sirios
Soldados sirios, en pleno conflicto. EFE

Damasco aseguró que cesará las hostilidades y cooperará con la investigación que empezará el lunes sobre el supuesto ataque con armas químicas en la periferia de la capital, pero ya en 2012 salió a la luz el almacenamiento y potencial uso de este armamento por parte del régimen sirio.

En verano de 2012, el régimen de Bachar al Asad amenazó con recurrir a esas armas en caso de una intervención militar extranjera para frenar la represión contra los insurgentes, que libran una revuelta popular desde 2011.

La respuesta de Washington no se hizo esperar y el Pentágono instó en julio de 2012 a Damasco a proteger este arsenal y a no utilizarlo por la dimensión que podría alcanzar el conflicto, con la advertencia de que, en caso contrario, "tendría que rendir cuentas ante la comunidad internacional", en palabras del presidente estadounidense, Barack Obama.

La ayuda de Irán a Siria preocupa a IsraelPero hay que remontarse a 1971, cuando Siria emprendió un programa de producción de armas químicas con la ayuda de Egipto, poco después de la llegada al poder de Hafez el Asad y coincidiendo con su litigio con el vecino Israel, con el que mantiene un estado de guerra desde que le arrebató los estratégicos Altos del Golán en 1967.

Dos años después, en 1973 estalló la guerra del Yom Kippur, en la que Siria y Egipto lanzaron un ataque simultáneo contra las tropas israelíes desplegadas en los territorios de los Altos del Golán y de la península del Sinaí, respectivamente, que Israel había ocupado en 1967, mientras se celebraba la festividad judía.

A este conflicto siguió la segunda invasión del vecino Líbano —aliado de Siria— por parte de Israel en 1982, lo que motivó que el régimen de Damasco reactivara el programa de armas químicas.

A pesar de que Moscú lo niega, la Nuclear Threat Initiative (NTI), entidad independiente que recoge datos "abiertos" (públicos) sobre las armas de destrucción masiva, señala en sus informes la ayuda que prestó Rusia a Siria, desde la década de los 90, e Irán a partir de 2005.

La ayuda por parte de Irán —aliado a su vez de la milicia libanesa Hizbulá en su lucha contra Israel— preocupa al Estado hebreo, que teme que una eventual caída del régimen sirio provoque que el armamento no convencional, principalmente armas químicas, termine en manos del grupo chií.

Sospechas de la CIA

Por otro lado, la Asociación de Control de Armas y la CIA estadounidense coinciden en que Siria tiene almacenados gas mostaza, gas sarín y el agente nervioso VX, que podría introducir en misiles Scud.

Asimismo, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) señala que Siria posee cuatro plantas de almacenamiento y producción de armas químicas, en Safira, cerca de Alepo, Hama, Latakia y Homs.

Siria nunca firmó la Convención en contra de las Armas Químicas aprobada en París en 1993 que prohíbe su uso, producción y almacenamiento y, aunque Israel si la rubricó, no la ha ratificado.

El régimen de Damasco sólo ha firmado a lo largo de la historia la Convención de Armas Biológicas en 1972, si bien no la ha ratificado, y el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que rubricó en 1968 y ratificó en 1969.

El 21 de marzo de 2013 la ONU anunció una investigación formal sobre el posible uso de armas químicas en Siria, en respuesta a la petición del Gobierno de ese país.

Pero ahora, ante la presión internacional, el régimen se ha visto obligado a permitir una investigación sobre el supuesto ataque con armas químicas en la periferia de Damasco de esta semana.

El miércoles, la Coalición Nacional Siria (CNFROS, principal alianza opositora) denunció que al menos 1.300 personas habían perdido la vida en un ataque con armas químicas en Guta Oriental y otras áreas en los alrededores de la capital, acusaciones que el régimen negó.