Camiones en Gibraltar
Camiones de piedra cruzando la aduana en la frontera con Gibraltar. A. Carrasco Ragel

La Dirección General de Aduanas de España ha dado este sábado orden de que se paralice la entrada de roca de escollera en Gibraltar, a raíz de varias denuncias ante la Fiscalía de Medio Ambiente y la Guardia Civil por la colocación de bloques de hormigón en la bahía de Algeciras.

Fuentes administrativas han indicado que la orden ha sido tomada tras recibir un escrito de la Fiscalía General del Estado que llega tras las denuncias presentadas por la Asociación de Armadores Productores de Algeciras (Cádiz) y las Cofradías de pescadores de La Línea y Algeciras.

Su denuncia se refiere a un presunto delito contra los recursos naturales, que han presentado ante varias instancias.

Los denunciantes esgrimen que la construcción del espigón que lleva a cabo Gibraltar puede dañar el ecosistema y determinadas especies protegidas.

Informes oficiales españoles han certificado la construcción de rellenos y de sendos espigones entre los puntos del Peñón conocidos como Eastern Beach y Catalan Bay, una zona de gran valor ecológico porque constituye el hábitat de la especie "patella ferruginea", una lapa considerada como uno de los invertebrados en mayor riesgo del Mediterráneo e incluida desde 1999 en la categoría oficial de especies en peligro de extinción.

Un posible delito contra los recursos naturales y el medio ambiente Los informes de las autoridades españolas sostienen que no se están realizando obras similares con escolleras en otras zonas de Gibraltar a la ya mencionada, por lo que el destino de las piedras de escollera exportadas a través de la Aduana de La Línea es la construcción de estos espigones, lo cual supondría un posible delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, pudiendo constituir además una amenaza para la seguridad del medio ambiente.

Las presencia de esta especie en peligro de extinción ha obligado a adoptar medidas de compensación ambiental en infraestructuras de la zona del Estrecho, como ha ocurrido con el puerto de Ceuta, y ha sido objeto de alegación para la paralización de proyectos como la ampliación del puerto de Tarifa (Cádiz).