Muchos dispositivos multimedia pueden actualizar sus funciones a través de Internet. Los reproductores DVD, MP3, consolas portátiles, receptores de TDT e incluso las grabadoras de los ordenadores pueden adquirir nuevas características con sólo instalar unos archivos.

Desde que los contenidos digitales entraron en los hogares necesitamos dispositivos y programas que puedan interpretar sus formatos. Éstos incorporan un sistema operativo o firmware que les permite reconocer los contenidos multimedia. Aunque los últimos modelos incorporan características avanzadas, los que ya tenemos en casa requieren una actualización periódica.

Las webs de la mayoría de fabricantes contienen un apartado para actualizar el firmware.
Sólo habrá que buscar la marca y el modelo del dispositivo y comprobar si existe una versión posterior.

Una vez localizado, tendremos que descargarlo al ordenador y transferirlo al dispositivo que se quiere actualizar. Generalmente, el proceso es muy sencillo y la mayoría de los fabricantes lo ofrecen de forma gratuita. Sin embargo, una mala gestión del proceso de actualización del sistema de la máquina podría provocar que ésta se estropease y, en este caso, se entenderá como un error del usuario que no estará cubierto por la garantía.