Recurren a la química para salvar el centro de pintadas
Pintadas como la de la foto son habituales en las calles del centro (Bolívar).
Los métodos químicos van a ser los que, finalmente, devuelvan al casco histórico de la ciudad su imagen original. El Ayuntamiento, a través del Instituto Municipal de Rehabilitación, ha puesto en marcha un programa piloto que tiene como meta limpiar de pintadas y suciedad las paredes del centro.

La iniciativa consiste en eliminar los dibujos realizados con aerosoles y rotuladores sobre las fachadas, muros, medianeras y persianas de los comercios. Pero el proyecto va más allá y contempla una limpieza integral.

Esto es, los operarios de una empresa especializada tratarán las superficies «bien sean de metal, piedra natural o madera», con una sustancia química especial que repele la pintura y el pegamento, en palabras de la directora del órgano municipal, Teresa Tavera.

Dicho producto garantiza la pulcritud de los espacios tratados, que serán limpiados con anterioridad, durante cinco años. Las labores no supondrán ningún coste a los comerciantes, si bien éstos deberán comprometerse a mantener «lo más limpias que puedan» las superficies que afecten a su propiedad, avisa el edil de Urbanismo, Luis Gerardo García Royo. Los trabajos comenzarán en el entorno de Bib-Rambla, en una primera fase del proyecto, y en la calle Elvira y sus aledaños con posterioridad.

Reservados a ‘graffitis’

El programa respetará los graffitis artísticos, con cuyos autores se pondrá de acuerdo el Ayuntamiento para habilitar soportes (muros que cierran solares o huecos de locales hasta próxima apertura) donde podrán dejar sus obras con total tranquilidad.

Aviso a los puestos de Alcaicería

Urbanismo ha comenzado a notificar de forma individual a los comercios de la Alcaicería y Calderería la orden de retirar en 48 horas sus mercancías de la vía pública y la fachada. Pese a que la medida se adoptó antes de Navidad, los requerimientos no se han enviado hasta ahora debido a la «dificultad para identificar a los propietarios de los negocios», justifica García Royo.