Las buenas críticas le trajeron una responsabilidad mayor: el de la Semana Santa de 2007. Ya se ha presentado ante la jerarquía cofrade malagueña con elogios. Sobre todo, porque es la primera vez que el Cautivo es protagonista.

¿Por qué Jesús Cautivo?

Mi elección es una mezcla de dos cosas. Por una parte, nunca se había representado en el cartel oficial y eso me hizo decidirme rápidamente. Y por otra, no soy hermano del Cautivo pero me gusta y me atrae su popularidad. Tiene que haber algo especial en él.

Sin embargo, su cartel es sobrio en cuanto a emociones...

Una cosa es la sensiblería y otra la emoción. Ha habido carteles sensibleros, pero mi trabajo tiene una carga de emoción grande. Es austero porque tal vez empleo un lenguaje propio del cartel más que de un cuadro. He querido potenciar, por ejemplo, las manos, simplificando entonces la túnica. Hay varias alusiones simbólicas.

¿Se puede innovar en un cartel de Semana Santa?

Se puede ser innovador, pero hay que enfocarlo de manera muy escrupulosa. No se trata de romper porque sí y sobre todo hay que ser respetuoso con la tradición y la memoria. No se puede olvidar que el cartel tiene que anunciar un evento que a su vez contiene parámetros y coordenadas. No tiene sentido anunciar una cosa moderna que no se corresponde con la realidad. Hay que tenerle un respeto profundo a las imágenes.

¿Un pintor vanguardista se siente cómodo con esto?

No renuncio a ningún trabajo que me resulte interesante. Para mí ha sido un reto enfocar el tema. Mi obra no tiene nada que ver con lo religioso, pero me ha ayudado mucho la técnica y mi formación académica.

¿Cree que le gustará a los más ortodoxos?

Hasta ahora todo son elogios, pero seguro habrá quien diga cosas.

BIO

Nació en Sevilla hace 40 años y lleva 20 viviendo aquí. Estudio Bellas Artes (Granada).