El escultor que hace aves con ramas secas
Una de las aves creadas por Vicente Gamvín. F. González
Plantas, raíces, hojas, ramas... recogidas en el campo o junto a los árboles de la Rambla. Ésa es la materia prima que utiliza Rafael Gamvín para dar forma con sus manos a curiosas formas animales, sobre todo, pequeñas aves.

«Mi tío Sarapio tenía a su cargo un rebaño de 3.000 ovejas y siempre se las ingeniaba, en el campo, para hacer los regalos a sus hijos, juguetes con los olivos», recuerda este singular artesano afincado en Alicante de su infancia en Brasil, donde se inició tallando figuras de Cristo y rostros en madera.

«Con las hojas, una vez secas, hago las alas de las mariposas, y con las piñas del monte y brancas compongo mis obras sacadas de mi cabeza», explica. Así gana algún dinero para ir viviendo, aunque también suele pedir ayuda a su familia, porque la generosidad de los transeúntes no da para más.

Su mayor «ilusión» es que se coloquen en sitios estratégicos de la ciudad, protegidas del vandalismo, porque a veces se las ha encontrado rotas.