Investigadores de la Sección de Endocrinología y del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Doctor Peset y la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio) han llegado a la conclusión de que monitorizar la función mitocondrial en personas con diabetes tipo 2 "podría ayudar a predecir y detectar la isquemia miocárdica silente", una patología que incrementa los factores de riesgo cardiovascular y que puede convertirse en un "importante predictor" de enfermedad cardiovascular en diabetes tipo 2.

La isquemia miocárdica silente puede definirse como el "sufrimiento celular del tejido muscular del corazón, causado por la disminución transitoria o permanente del riego sanguíneo que provoca un aporte de oxígeno deficitario a los tejidos". Es una patología "poco diagnosticada que no causa dolor torácico ni equivalentes anginosos y que podría afectar a entre el 10 y el 20 por ciento de los diabéticos", según ha informado la Generalitat en un comunicado.

"Diagnosticar esta patología, que habitualmente pasa desapercibida, es fundamental en pacientes con diabetes tipo 2 si se quieren evitar accidentes cardiovasculares más graves. Evaluar la función mitocondrial podría ayudarnos y podría convertirse en un marcador importante de la aparición y prevalencia de la isquemia miocárdica silente en diabetes tipo 2", ha explicado el doctor Víctor M. Víctor, investigador principal del estudio, que se ha publicado en la prestigiosa revista Diabetes Care.

200

Pacientes evaluados

Para llegar a esta conclusión, los investigadores de este hospital público valenciano, coordinados por el profesor Antonio Hernández Mijares, han evaluado la función mitocondrial y las interacciones entre leucocitos (o glóbulos blancos, responsables de la respuesta inmunitaria) y células endoteliales (tejido que recubre el interior de los vasos sanguíneos) en 200 pacientes con diabetes tipo 2 procedentes de las consultas externas de Endocrinología del Hospital Universitario Doctor Peset.

Los resultados han demostrado que los pacientes con diabetes tipo 2 "sufren una disfunción mitocondrial, que es aún mayor en los diabéticos a los que se les diagnosticó isquemia miocárdica silente tras realizarles las pruebas pertinentes durante el estudio". Esta disfunción se caracteriza por un bajo consumo de oxígeno en las mitocondrias, pequeños orgánulos dentro de las células que suministran la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular y, para ello, necesitan oxígeno.

Además, la disfunción mitocondrial también provoca un incremento en la producción de radicales libres, hecho que daña los vasos sanguíneos y provoca una bajada de las defensas antioxidantes, lo que incrmenta el proceso de envejecimiento de vasos y tejidos.

Mala respuesta ante infecciones

Otro de los parámetros estudiados, el proceso de interacción leucocito-endotelio que regula la respuesta del organismo ante las infecciones, también se mostró "totalmente aumentado en los diabéticos, especialmente en los que sufrían isquemia miocárdica silente".

"Nuestros resultados demuestran que la disfunción mitocondrial y una mayor interacción leucocito-endotelio están relacionados con la aparición de la isquemia miocárdica silente en diabéticos tipo 2. Este hecho aumenta las probabilidades de estos pacientes de tener una enfermedad cardiovascular y nos obliga a prestar una mayor atención en el estudio de la función mitocondrial en diabéticos para poder predecir daños mayores", han apuntan los investigadores del Hospital Universitario Doctor Peset.

La búsqueda de marcadores fiables de riesgo cardiovascular en pacientes diabéticos es "fundamental", puesto que la diabetes "empeora el pronóstico de enfermedades cardiovasculares hasta el punto de que la mortalidad postinfarto entre estos pacientes es el doble que entre pacientes no diabéticos". De hecho, la enfermedad arterial coronaria es una de las mayores causas de morbilidad y mortalidad en pacientes con diabetes, según la misma fuente.

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