El alumbramiento fue el 14 de diciembre de 2001. El recién nacido sufrió «una asfixia prenatal» que lo dejó con un cociente intelectual inferior a 35, epilepsia, sordera y ceguera, alteraciones en la comprensión y excitabilidad y un perjuicio estético importante. El ginecólogo alegó que usó ventosas al ser «más rápidas» que la cesárea. Los peritos consideran que se podría haber hecho una cesárea «en cinco minutos».