Hundido en el caos, protestas y violentas represiones: ¿hacia dónde se dirige Egipto?

  • La crisis de Egipto parece no tener fin a corto plazo.
  • Los analistas ven en esta crisis analogías con el Egipto de 1954, donde los militares se hicieron con el poder y reprimieron a los islamistas.
  • Islamistas seguidores de Morsi apuntan al apuntan al actual jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi, como instigador de la situación.
  • Otros escenarios que valoran los expertos: que desemboque en una guerra como la argelina de los 90.
  • El Ejército ha asegurado este domingo que no aspira a recuperar el poder, pero que no dejará que Egipto sea destruida.
Una mujer cruza la calle junto a vehículos de las fuerzas de seguridad egipcias.
Una mujer cruza la calle junto a vehículos de las fuerzas de seguridad egipcias.
EFE

Egipto vuelve a sangrar y sus calles vuelven a convertirse en un polvorín. Las protestas de los partidarios del depuesto presidente Morsi durante las últimas semanas y el estallido de violencia tras la violenta represión de las fuerzas de seguridad desde que se desalojase a mediados de la semana pasada dos acampadas islamistas, han llevado al país a hundirse en una espiral de caos y violencia que parece no tener solución a corto plazo.

Desde el pasado miércoles, la cifra de fallecidos ronda las 800 personas (según el ministerio de Sanidad este sábado) y los heridos son más de 2.000. Unas cifras que los propios islamistas rebaten y llevan hasta las 2.000 víctimas.

¿Hay solución a la vista? Es difícil aventurarse sobre las posibles salidas a esta grave crisis y pocos analistas se atreven a ello. Omar Ashour escribía en Al Arabiya este fin de semana sobre ello, ofreciendo varios escenarios posibles:

La idea que parece clara es que, durante la historia, los regímenes eliminados por golpes de estado militares no han acercado a los países que los vivieron a escenarios favorables a la democracia. Hay algunas excepciones, como el golpe de Turquía en 1997, donde la represión fue bastante limitada y el relevo en el Gobierno se hizo de forma rápida, pero este no parece ser el caso de Egipto, donde ambas premisas no se cumplen.

¿Vuelta al Egipto militar de 1954?

En 1954, Egipto también tenía a su sociedad dividida entre los que querían un líder democrático y elegido en las urnas y los que apostaban por uno fuerte, carismático y con puño de hierro.

Gamal Abdel Nasser acabó con la primera opción y se postuló como el líder fuerte que deseaba gran parte de la sociedad. Militar y estadista, Nasser se convirtió rápidamente en el principal líder del mundo árabe. La recién proclamada república de Egipto (tras la caída de la monarquía) hizo que el nuevo régimen militar no mostrase compasión con sus opositores. Muchos fueron ejecutados y otros encarcelados. La represión se cebó con varias figuras islamistas de la época.

Nasser acabó incluyendo a algunos islamistas en su Ejecutivo. Sin embargo, para entonces ya había establecido las bases de su régimen, en el que todo giraba alrededor de las instituciones armadas y las libertades y derechos habían sido legitimadas desde un punto de vista castrense.

Hoy, tras el fin de aquel régimen con la caída de Mubarak en 2011, son los propios islamistas los que apuntan al actual jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi, como culpable de la situación actual y los que temen que se repita la misma historia que con Nasser.

La diferencia, quizá, con entonces es que las relaciones exteriores de Egipto con Estados Unidos no eran las de ahora. Un hecho que hace que la dependencia de determinados acuerdos económicos con norteamérica pinte la transición de forma diferente y, esta vez, haya más voces en este nuevo escenario.

Otros escenarios posibles: Argelia

En enero de 1992, un grupo de generales argelinos derrocó al entonces presidente (de alto perfil reformista) cancelando el resultado de las elecciones parlamentarias y desembocando en imágenes de tanques en las calles y una guerra civil.

Los expertos ven este escenario menos probable, debido a que la naturaleza geográfica de Egipto y, sobre todo, a la fuerza de los islamistas y los apoyos con los que cuentan en el país en estos momentos.

Los propios militares saben que un escenario como el argelino sería fatal para Egipto y lo hundiría del todo hiriendo de muerte a su maltrecha economía, muy castigada por la Primavera Árabe y las protestas de este 2012.

Divisiones en el Ejército

Podría ocurrir que, con el tiempo, parte de los militares acaben optando por apoyar una transición lenta hacia las urnas. Lo que Ashour llama 'golpe al golpe de estado'.

En Siria ha ocurrido algo así. Durante las protestas en el país, varios militares acabaron desertando y uniéndose a los rebeldes. El líder sirio, Al Asad, sigue en el poder, pero el hecho de que los rebeldes se hayan fortalecido y hayan ganado apoyos a nivel internacional han provocado que, poco a poco, Siria haya quedado aislada a nivel internacional.

El Ejército asegura que no quiere el poder

Este domingo, el Ejército ha repetido algo que lleva diciendo varios meses, que no quieren el poder, unas palabras que no acaban de traducirse en hechos concretos. El jefe de las Fuerzas Armadas egipcias y ministro de Defensa, Abdel Fatah al Sisi, ha asegurado que se respetará la voluntad de la población cuando elija a sus próximas autoridades y que el Ejército no ansía el poder.

"El honor de proteger la voluntad del pueblo es más importante que gobernar Egipto", dijo Al Sisi durante una reunión con altos mandos de las fuerzas de seguridad, dirigiéndose a quienes acusan a los militares de acaparar el poder en el país tras el golpe de estado que depuso a Mohamed Morsi.

En cualquier caso, el futuro a corto plazo es incierto y no parece que el drama en las calles vaya a parar en breve a tenor de los acontecimientos de estos días. Egipto necesita una solución desesperada o cada día que pase sin ella se sumirá un poco más en el caos.

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