Santoña
Vista general de Playa Berría. WIKIMEDIA/Nicolás Pérez

El paisaje lo hace todo. Y aquí en Cantabría encontramos un pronunciado contraste entre mar y montaña. Ese contraste se deja sentir en su rica gastronomía. Playas, costas, valles pasiegos con microclimas suaves y cálidos, pastos y parques naturales dan lugar a una gastronomía variada.

La cultura gastronómica de Cantabria los realza mediante exquisitos platos, basados tanto en recetas sencillas y guisos tradicionales como en elaboraciones gastronómicas más actuales. De este modo, conjuga los pescados y mariscos del mar, con los productos de la huerta, las carnes, leches y sus derivados procedentes de los verdes valles.

De esta última, destacan pimientos de Isla, limones de Novales, las patatas, las legumbres de Liébana –resguardada por los Picos de Europa– cuyos excelentes garbanzos son la base del tradicional Cocido Lebaniego.

Pescados y mariscos
De aguas del mar Cantábrico se obtienen excelentes mariscos: percebes, centollos, nécoras, almejas, bogavantes, cigalas, langostinos, etc. Parece que es en la bahía de Santander donde se consiguen los mejores ejemplares.

Mucho queso que probar: de nata, Picón, ahumados de Áliva o Pido o los pequeños QuesucosY más variedad aún si cabe de pescados: merluzas, lubinas, cabrachos, rapes, doradas, besugos, salmonetes, chicharros, bonito, caballas o sardinas. La conserva de anchoa, las de Santoña por ejemplo, tienen buena fama. Del interior, no hay que olvidar las truchas del río Pas, en el valle del mismo nombre.

Con tan buen producto –que podemos comprar en las plazas del pescado de Santander, Laredo, Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera–, el tiempo y la tradición han dado en crear un extenso y exquisito recetario. De guisos, por ejemplo: merluza en salsa verde, calamares encebollados, el Sorropotún (como el marmitako vasco), pastel de cabracho o bocartes a la cazuela.

Extensos pastos
Entre las carnes de Cantabria, destaca la raza autóctona Tudanca, que produce leche muy cremosa y cuya carne es de gran calidad. Muy apreciada, la carne de cerdo de la que se obtienen excelentes embutidos –especialmente en la región de Liébana–. Las mismas carnes con la que se elabora el contundente Cocido Montañés.

De los mismos pastos sale la leche cántabra, de excelente calidad. Nacen así exquisitos quesos, como el Queso de nata, el Picón, en Tresviso y Bejes, los ahumados de Áliva o Pido, o los pequeños Quesucos, realizados con la mezcla de leche de vaca y oveja.

El punto más dulce tiene su base en la estupenda mantequilla, ingrediente principal en repostería y dulces. Podemos degustar sobaos, quesadas pasiegas, hojaldres como las Corbatas de Unquera, las Polkas de Torrelavega o los Sacristanes de Liérganes, frixuelos de Liébana, o palucos de Cabezón de la Sal.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!