El juez cita a declarar al interventor que llamó al maquinista del tren de Santiago

Antonio Martín Marugán, el interventor del tren accidentado en Santiago.
Antonio Martín Marugán, el interventor del tren accidentado en Santiago.
GTRES

El juez Luis Aláez ha citado a declarar este viernes al interventor Antonio Martín Marugán, que desde el Alvia accidentado el 24 de julio en Santiago llamó por teléfono al maquinista Francisco José Garzón —imputado por 79 homicidios imprudentes— instantes antes del descarrilamiento.

Marugán ha dicho que solo responderá de lo acontecido ante la justicia: "Estoy inmerso en un proceso judicial. Declaro mañana (viernes). Voy a hacer una declaración al juzgado. Entonces, ya no puedo hacer ninguna" más fuera de este ámbito, ha expuesto, tras indicar que debía conducir su vehículo y por ello se veía obligado a interrumpir la llamada.

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha informado en un comunicado de que Marugán está convocado para las 10.00 horas en calidad de testigo y que está previsto que a lo largo de este jueves se haga entrega al magistrado instructor del informe que recoge los datos extraídos de las cajas negras, que por el momento no está en el juzgado.

Este miércoles, en cambio, ha sido menos sucinto y ha explicado la omisión de la conversación con el maquinista en su declaración policial: "Estaba muy aturdido. Mi cabeza estaba llena de imágenes terribles. No era trascendental para el accidente. En ningún momento quise ocultar la conversación, y estoy convencido de que Garzón tampoco".

Lo dice porque Garzón Amo no la mencionó al prestar testimonio el pasado domingo ante el juez instructor Luis Aláez.

Del contenido del diálogo, que duró dos minutos, ha dicho Marugán que su única intención era facilitar la bajada de una familia con hijos en Pontedeume, localidad situada a unos 15 kilómetros de Ferrol, el destino final de ese Alvia que había bajado de Madrid.

De la existencia de esta comunicación se supo con el desprecinto y volcado de las cajas negras y se efectuó entre teléfonos corporativos. El de Garzón Amo se extravió.

El tráfico de llamadas, recibido por la policía y entregado al juez, resultaba crucial para el instructor, que ordenó un rastreo al conocer la pérdida del teléfono profesional de Garzón Amo.

En base a los datos de las cajas negras, instantes antes del accidente el tren circulaba a 192 kilómetros por hora y tras la activación de un freno por parte del maquinista, el Alvia finalmente impactó contra el muro de hormigón tras pasar la curva de A Grandeira, a 153 kilómetros por hora en un lugar en el que el libro de ruta indica que no se puede ir a más de 80.

Este jueves se han incorporado al juzgado número tres de Santiago una juez de refuerzo, un secretario y seis funcionarios.

El juez ve "correcta" su actuación

El titular del Juzgado de Instrucción Número 3 de Santiago, Luis Aláez, considera que la actuación del interventor del tren que descarriló el 24 de julio en Santiago de Compostela, Antonio Martín Marugán, "en principio se presenta correcta, ajustada a los procedimientos del operador y a las prácticas del sector".

Así lo recoge en un auto, por el que cita al interventor a declarar en calidad de testigo este viernes, en el que argumenta el juez que "la consulta al maquinista para saber si el tren podía circular por una determinada vía es algo normal -como el maquinista vino a admitir en su segunda declaración- y no es causa del descarrilamiento que sufrió el tren, aunque se considere desafortunada por el lugar o momento en que se hizo", señala.

No obstante, el juez sostiene que ello "es insuficiente" para "atribuirle una imprudencia con relevancia penal por el accidente del tren que parece tener su causa, sin duda, en la inapropiada e imprevisible conducción del maquinista".

El juez fundamenta sus consideraciones en el audio de ambiente de la cabina, recogido en la caja negra, del tren Alvia nº 150, procedente de Madrid con destino Ferrol, que descarriló el 24 de julio en el punto kilométrico 84,310 a su paso por el lugar de Angrois, causando 79 muertos y múltiples heridos.

En este sentido, el juez argumenta que en la conducta del interventor "difícilmente puede considerarse que exista" dolo "en cualquiera de sus modalidades".

"Parece excesivo considerar que el interventor de un tren que circula a elevada velocidad y advierte una situación de riesgo por el trazado o configuración de la vía llame voluntariamente al maquinista para que el convoy se salga de la vía y puedan producirse numerosos resultados mortales o que, teniendo aquel conocimiento y representándose el resultado como probable lo acepta omitiendo voluntariamente la acción que podría evitarlo", manifiesta el juez en los razonamientos jurídicos del auto dictado.

Sin culpa penal

Tampoco estima el juez la concurrencia de una culpa penal, para la que se precisa "una relación de causalidad natural entre el supuesto descuido del interventor del tren y el resultado de la salida de vía del convoy" y "que tal resultado le sea objetivamente imputable".

"Considero que la conducta del interventor de consultar al maquinista la posibilidad de acceso del tren a una determinada vía no es típica", asevera el juez, pero añade que, de los datos conocidos, se infiere que "la causa primordial del accidente fue la indebida conducción llevada a cabo por Francisco José G.A. por circular a una excesiva velocidad para la configuración o trazado de la vía en el lugar de Angrois".

De este modo, insiste en que "aún cuando se considere que la conducta del interventor es desacertada" y que "con su llamada distrae al maquinista que no reduce la velocidad ante una curva peligrosa y se produce el descarrilamiento" la actuación de Martín Marugán. "se encuentra dentro de los límites permitidos, aunque se considere que la llamada fue errónea o equivocada al efectuarla en ese momento".

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