Y cuando uno lloraba insistentemente era llevado a un cuarto donde se quedaba encerrado «solo y sin calefacción hasta que dejara de llorar».

Éste fue el panorama que describieron a la Guardia Civil dos cuidadoras de una guardería de Navalcarnero,  cuyos propietarios han cerrado después de que una de ellas presentara una denuncia de supuestos malos tratos a los niños. En el escrito también se refleja que los pequeños tenían sólo un cuidador por cada 29 alumnos.

El Ayuntamiento de Navalcarnero busca reubicar ahora a los niños adscritos al centro, pues sus padres desistieron de llevarlos a la guardería en cuanto tuvieron conocimiento de la denuncia. Una madre explicó que había notado que su pequeño no había subido de peso en los últimos meses, desde que ingresó en la guardería.

Agentes de la Guardia Civil e inspectores de Sanidad llevaron a cabo la pasada semana una visita al centro en la que, sin embargo, no encontraron indicios de delito ni de falta.

Nada más conocer los hechos la Oficina del Defensor del Menor abrió un expediente informativo y pidió al Consistorio documentación para ver si la guardería cumplía con las condiciones exigidas. Aunque en la denuncia no se habla de golpes, los hechos, según ha explicado la adjunta a la Oficina, Carmen González, entran en la clasificación internacional de maltrato.

Ni el Ayuntamiento de Navalcarnero ni la Consejería de Educación se ponen de acuerdo sobre quién tenía que vigilar la gestión de este centro.

45 niños estaban matriculados en el centro infantil.