Celebran los 80 años de Richard Rogers, el arquitecto que concibe los edificios "como girasoles"

  • Una exposición despliega el mundo, el pensamiento y los paisajes íntimos del gran humanista de la arquitectura moderna.
  • El arquitecto inglés nacido en Italia no acepta ningún trabajo que le impida desarrollar la idea de que todo proyecto ha de "transmitir valores humanos y éticos".
  • Autor del Centro Pompidou, la T4, el Millenium Dome y muchas otras obras deslumbrantes, Rodgers nunca esquiva la opinión política y la responsabilidad moral.
"Londres como podría ser", dibujo de Rogers para una reconstrucción de las riberas del Támesis
"Londres como podría ser", dibujo de Rogers para una reconstrucción de las riberas del Támesis
© Richard Rogers Partnership / Image courtesy of Rogers Stirk Harbour + Partners

"Los edificios deben transmitir valores humanos, deberían ser como girasoles que se adapten al movimiento del sol (...) Las manos son fundamentales en la arquitectura porque representan la escala humana a la que deben adaptarse las construcciones. Si las construcciones no se adaptan a esa escala, dan miedo y eso es arquitectura fascista. Al igual que ningún hombre es una isla, ningún edificio, ningún espacio, lo son (...) Las personas tienen derecho a los espacios públicos y todas tienen derecho a ver al menos un árbol desde su ventana".

Este luminoso discurso, orillado a la poesía y alejado de la profecía, es del arquitecto Richard Rogers. Lo pronuncia, con su característica dislexia, en el vídeo Los edificios deberían ser como girasoles, un resumen de pocos minutos de su ideal sobre cómo deberíamos vivir. Cuando viaja en un vuelo nocturno y atraviesa una ciudad, dice, las luces alineadas sobre espacios de vacía obscuridad, la transmiten la sensación de que así debe ser: "vivir sin fronteras entre los paises, ricos o pobres, con la luz como única guía".

El 23 de julio, 80º cumpleaños

El 23 de julio Rogers, uno de los más aclamados y premiados arquitectos de la historia, cumple 80 años. Para celebrar sus muchos proyectos —algunos tan conocidos como el Centro Pompidou, el Millenium Dome, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos o la T4 de Barajas— y, sobre todo, aplaudir su inquebrantable compromiso social, que le lleva a no aceptar ningún trabajo que le impida "transmitir valores humanos y éticos", Londres celebra la exposición Richard Rogers RA: Inside Out (Richard Rogers arquitecto colegiado: la parte de adentro).

La muestra, que permanecerá abierta desde el 18 de julio hasta el 13 de octubre en la Royal Academy of Arts de la capital británica, propone una inmersión en las obras y los paisajes íntimos del gran humanista. Se exhiben fotos y planos de proyectos, cuadernos de bocetos y dubujos, correspondencia y los profusos cuadernos de notas que Rogers llena de reflexiones antes de abordar el planeamiento de una construcción.

Es el material complementario el que ilumina con mayor claridad la forma de trabajar de este hombre nacido en Florencia (Italia) que heredó de su madre ceramista el amor por la proporción humana. Un apunte de la libreta que llevaba encima cuando trabajaba en la sede del Pompidou dice: "La proporción contiene armonía... pero la armonía y la proporción no están relacionadas. Un cuadro de Pollock es armónico pero no contiene proporción matemática". En otro cuaderno, bajo un dibujo de pájaros, escribre: "integración del espacio + naturaleza + masa".

"Vibrantes ciudades al servicio del ser humano"

La muestra se estructura de acuerdo con las etapas vitales del arquitecto —la influencia de su familia italiana, la experiencia de la II Guerra Mundial durante la niñez, los estudios en la Architectural Association de Londres y la Universidad de Yale (donde intimó con Norman Foster), el impactó de la arquitectura estadounidense— y sus grandes proyectos y colaboraciones, revelando las ideas pi0neras basadas en la necesidad de crear las "vibrantes ciudades al servicio del ser humano".

El visionario diseñador —con bastantes obras en España: además de la T4, que ganó en 2006 el Premio Stirling, ha firmado la sede de las bodegas Protos, los juzgados de L'Hospitalet, la reforma de la plaza de toros de Las Arenas, el Centro de Negocios de Viladecáns, el campus Palmas Altas— ha "trabajado constantemente con temas mucho más amplios que la arquitectura convencional" y se ha desenvuelto como "portavoz, escritor, político y activista", dicen los organizadores recordando el papel social que nunca ha esquivado el homenajeado.

Durante más de medio siglo, Rogers ha defendido los "objetivos sociales de la arquitectura, la importancia de espacio público, la regeneración urbana y una mejor planificación, a través de un diseño innovador". Su papel ha sido "fundamental" para asentar en la creencia de que la arquitectura es "el agente más poderoso para el cambio social".

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