Desescombro
Las tareas de los bomberos se centran en encontrar a los dos desaparecidos entre los escombros. EFE
El dueño de la furgoneta que ayer explotó en el aeropuerto de Barajas fue secuestrado en Luz Ardiden (Francia) el pasado miércoles día 27 por tres encapuchados que se identificaron como miembros de ETA y liberado ayer entre una y dos horas después del atentado.

El secuestrado es un joven español que pensaba pasar unos días esquiando en Francia.

Pasó la primera noche en la furgoneta con los etarras y después fue llevado en un segundo coche a una casa abandonada.

Los etarras le dejaron enviar desde el móvil mensajes a su familia para que no le echaran en falta y le pusieron en libertad entre una y dos horas después de que explotara la furgoneta en Barajas.

Según fuentes oficiales citadas por Radio Nacional, la furgoneta tendría adosados entre 500 y 800 kilos de explosivos.

La furgoneta entró a las 18:50 del viernes 29 en el aeropuerto

Las camaras de seguridad del aparcamiento de Barajas captaron las imágenes de la furgoneta en el aparcamiento minutos antes de que se produjera la explosión. Las grabaciones revelan que la furgoneta entró a las 18.50 horas día 29 en el aeropuerto.

Por la tarde se ha inspeccionado un segundo vehículo que en un primer momento se relacionó con el atentado, pero Interior ha descartado finalmente que fuera utilizado por ETA.

De confirmarse los datos relativos a la carga del artefacto explosionado el sábado en la T4 se trataría de la mayor carga utilizada por la banda terrorista en una acción criminal en los últimos quince años.

Sin esperanza de encontrar con vida a los desaparecidos

El inspector de guardia del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid, Luis Villarroel, ha manifestado respecto a los dos jóvenes ecuatorianos desaparecidos en el atentado: "Nunca se pierde la esperanza, pero en una explosión de esta magnitud, las posibilidades de supervivencia son nulas. No existe ninguna posibilidad. Esperamos poder rescatar los cadáveres"

Nunca se pierde la esperanza, pero en una explosión de esta magnitud, las posibilidades de supervivencia son nulas

Villaroel ha afirmado que los restos del aparcamiento de Barajas afectado por el atentado se encuentran comprimidos, como un sandwich, con capas de coches y forjado, y explicó que el colapso del edificio se puede comparar con el de las Torres Gemelas.

Dos perros especializados en la localización y rescate de personas han buscado, sin éxito, los cuerpos de los desaparecidos.

De momento solo se ha podido retirar una tonelada de escombros de las 40 que hay en la zona del aparcamiento. Los bomberos siguen apagando coches incendiados, ya que el fuego se reaviva según se van levantando escombros de los pisos derrumbados en el parking. Las tareas de desescombro podrían llevar una semana.

Los desaparecidos

Diego Astasio, un joven ecuatoriano que se quedó dormido en su coche en el edifico D del aparcamiento público de la T4 de Barajas, fue la primera persona de cuya desaparición se tuvo conocimiento.

Diego iba a acompañar a su novia al aeropuerto para buscar a un familiar.

Las Fuerzas de Seguridad buscan además a Carlos Alonso Palate, también de nacionalidad ecuatoriana, quien había ido a la terminal a recoger a un pasajero y se quedó esperando en el coche.

Carlos Alonso Palate, de 35 años, llegó hace cinco a España para trabajar en el sector de la construcción y reside en Valencia, ciudad desde la que anoche llegaron a Barajas otros cuatro familiares suyos.

Todos los heridos leves en el atentado han sido dados de alta.

Un atentado que reventó el proceso de paz

A primera hora de ayer, una llamada alertó de la colocación de una bomba en la recién estrenada Terminal 4 de Barajas.

A las 9 de la mañana hizo explosión, aunque la Policía ya había evacuado a cientos de personas, que esperaron en las pistas y en el resto de la terminal durante horas.

En seguida se produjeron las reacciones, en primer lugar del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que consideró el hecho como "trágico".

Por su parte, Mariano Rajoy pidió al Gobierno que suspendiese toda negociación, algo que el propio presidente del Gobierno aseguró en una comparecencia en la tarde de ayer.

El Gobierno vasco y Batasuna prefirieron no dar todavía por muerto al proceso de negociaciones, que ha estado marcado por la violencia callejera.

Puedes ver aquí todas las fotos del atentado.