El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha hecho este miércoles su primera aparición pública desde la clausura el domingo junto a José María Aznar del campus Faes y desde que el caso Bárcenas diera un giro al publicarse en El Mundo el original de los papeles de la supuesta contabilidad B del Partido Popular.

Tras la visita ha ofrecido una breve intervención, aunque se ha limitado a hablar brevemente de la industria del automóvil y de la crisis, de la que ha dicho que ya estamos en su "final" aunque el país viva un momento "que presupuestariamente no es bueno".

En ningún momento se ha referido a Bárcenas ni al tema de la financiación del Partido Popular, aunque ha destacado el liderazgo del sector automovilístico. "En España hay referentes internacionales muy importantes, lo que pasa es que, a veces, tenemos una cierta tendencia a contar las cosas que no son las mejores, y de vez en cuando tenemos que hablar de las cosas que son importantes. Y esta —ha añadido— es importante y es buena".

El último acto oficial de Rajoy, según la agenda de Moncloa, tuvo lugar el pasado viernes, cuando recibió en su despacho al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Hoy visita la planta de Opel en Figueruelas (Zaragoza) junto al ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria.

El silencio del presidente del Ejecutivo sobre las revelaciones relacionadas con el caso Bárcenas ha puesto nerviosa a la oposición y también a parte del PP.

Mientras el martes tanto el PSOE como IU le instaban a dejar el cargo si no era capaz de "decir la verdad", la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ha instado públicamente a "reconocer" y "explicar", si es que las ha habido, las "irregularidades" en la financiación del partido.

En Madrid, centenares de personas se concentraron el martes ante la sede del PP para pedir su dimisión.

La línea del Gobierno es clara: la mayoría de los ministros preguntados evitaron también comentar las novedades sobre la supuesta contabilidad B y se limitaron, en algunos casos, a manifestar su respeto a los procesos judiciales abiertos y a decir que este asunto no afectará a la estabilidad del Gobierno.

No obstante, este miércoles los ministros de Industria y Justicia han apoyado al presidente asegurando que se fían de él y, en el caso de Alberto Ruiz Gallardón, diciendo que Rajoy el un "referente ético".