Jordi Varela
El director gerente de la Fundación de Gestión Sanitaria del Hospital de Sant Pau entre enero de 2008 y marzo de 2012, Jordi Varela, en el Parlament. ACN

El exdirector gerente del Hospital Sant Pau de Barcelona Jordi Colomer, destituido en 2008 tras cuatro años en el cargo y sustituido por Jordi Varela, ha asegurado este lunes que advirtió de supuestos contratos ficticios de exaltos cargos en el centro público en diversas ocasiones, y fue ignorado. Ambos están imputados por la supuesta malversación de fondos junto con otra docena de exaltos cargos dentro de la causa que investiga el sobrecoste de 77 millones de euros en las obras del nuevo hospital, concretamente por un presunto desfalco de 38,5 millones en la contratación de los trabajos del nuevo hospital.

En el marco de la comisión parlamentaria que investiga la gestión sanitaria, Colomer se ha referido a las reiteradas denuncias del comité de empresa del hospital sobre un supuesto contrato irregular con el exalto cargo del Gobierno central Ricard Gutiérrez por trabajos como gerente adjunto que no hacía. "Siempre manifesté que no se ajustaba a la ley", ha señalado el exgerente.

Es por ello, ha dicho, que advirtió sobre esta situación en diversas ocasiones a la exconsellera de Salud Marina Geli, y al exdirectivo de Sant Pau y exdirector del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) Carles Manté —también imputado—, quien le dijo que el contrato debía seguir vigente. "Entendí que no era compatible su retribución. No hacía una función ejecutiva" y su contrato era como director adjunto, ha precisado Colomer, ya que aunque Gutiérrez estuvo en el centro entre 2001 y 2004 siguió contratado durante siete años más hasta que fue cesado en 2011.

El exgerente Jordi Varela, destituido igualmente en marzo de 2012, ha evitado profundizar en este tema por estar dirimiéndose actualmente en los juzgados, aunque sí ha apuntado que Gutiérrez desarrolló su labor profesional en la Fundación Doctor Robert para poner en marcha una cátedra y un máster en colaboración entre el Sant Pau y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), lo que ha permitido formar a centenares de gestores sanitarios, y que todos los contratos rubricados se ajustaban a la legalidad.

Colomer sostiene que en esa época se querían hacer "edificios de autor" con dinero públicoAsimismo, y en relación con el exalto cargo del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat José Ignacio Cuervo, y la exdirectiva del CatSalut y facultativa colaboradora del Sant Pau Mercè Cruells —también imputados—, Varela ha reconocido la existencia de los contratos, aunque ha insistido en que eran legales y corresponden a un trabajo "que se hizo". Ambos exgerentes del hospital han defendido el sobrecoste que experimentaron las obras del nuevo hospital, alegando que el centro acabó teniendo una superficie de 110.000 metros cuadrados, cuando el proyecto inicial era de 60.000.

Colomer ha explicado ante los diputados que el sobrecoste ya se definió en 2004 y estaba previsto, en parte porque el periodo de construcción desde que se pensó el proyecto hasta que se finalizó se prolongó dos décadas, y ha apuntado a que estos sobrecostes en la construcción de hospitales "es algo habitual, no deseable", y en todo caso el precio final fue de unos 1.900 euros por metro cuadrado, una cantidad razonable para la tecnología que se incorporó. Además, ha añadido que en esa época se querían hacer "edificios de autor" con dinero público y "esto en arquitectura tiene un coste y quizá no era necesario".

Varela ha coincidido en justificar el sobrecoste de las obras, aunque ha considerado que el proceso constructivo se alargó demasiado, y ha defendido que a su llegada se había alcanzado un acuerdo con la Generalitat para subsanar la deuda histórica que arrastraba el hospital y, por tanto, los problemas actuales derivan de los recortes presupuestarios que se suceden desde 2010.

Problemas de gobernabilidad

El gerente, que sustituyó a Colomer, ha asegurado que encontró unas cuentas saneadas y solo puede tener "elogios" para su predecesor, aunque la crisis llegó en plena mudanza del antiguo hospital al nuevo, lo que generó un déficit de 17 millones de euros en 2011, a pesar de la reducción de costes acometida en una proporción similar. De hecho, Colomer ha sacado pecho de su etapa al frente del Sant Pau en tres años logró equilibrar las cuentas dejándose "las pestañas" para ejercer una correcta gestión, aunque halló muchas resistencias por parte de trabajadores del hospital.

En ese sentido, Varela ha recordado que presentó un expediente de regulación de empleo (ERE), anulado posteriormente, y ante la imposibilidad de negociar con los trabajadores y sanear el balance fue destituido de forma "fulminante", una situación que se arrastra desde entonces y en la que el comité de empresa critica también que el patrimonio del hospital —que genera unos 10 millones de euros al año— se gestiona de forma diferenciada y los beneficios no repercuten en la gestión sanitaria, un extremo que Varela ha negado.

Colomer alertó de los problemas de gobernabilidad del centro a Montilla, Geli y HereuEs por ello que tanto Colomer como Varela han coincidido en lamentar la difícil gobernabilidad del hospital —actualmente a la espera de un posible concurso de acreedores—, lo que Varela ha atribuido a la falta de continuidad de los gestores y a la poca implicación de los profesionales y responsables, dos aspectos que, si se dan, "acostumbran a ofrecer mejores resultados".

En cualquier caso, Colomer ha asegurado que en su momento advirtió de los problemas de gobernabilidad al entonces presidente de la Generalitat, José Montilla, al exalcalde de Barcelona Jordi Hereu (PSC) y a Geli sobre los problemas de gobernabilidad del centro, aunque no se tuvieron en cuenta y él, finalmente, fue destituido.

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