El chef Ricard Camarena defiende el peso de la gastronomía de la Comunitat Valenciana, desde su materia prima, productores e industria asociada a una importante tradición culinaria y "unos grandísimos cocineros de primera fila, y una segunda fila también muy buena". "Somos una grandísima potencia a nivel nacional, el único fallo es que no sabemos vendernos", subraya.

En declaraciones a Europa Press, mantiene que el sector posee "una imagen muy potente y una oferta muy consistente, con productos magníficos y, sin embargo, no se venden bien". "No sabemos vendernos, tiene que venir alguien de fuera para que nos lo creamos", apunta.

Camarena, que atesora una estrella Michelín, subraya que "lo primero es que tome conciencia el propio paisano" y se dé cuenta de que tiene la oportunidad de "disfrutar al lado de casa de restaurantes que son baratos, en relación a la calidad que ofrecen, y por los que en París tendría que pagar tres veces más".

"Yo me siento profeta en mi tierra, querido y aceptado, sin duda, pero la imagen de la gastronomía valenciana, en la Comunitat Valenciana, no es lo positiva que debería ser", explica el chef.

En este sentido, aboga por recurrir a una "capacidad de abstracción" que permita "olvidarse de la imagen generada por otras cuestiones y apreciar que, objetivamente, hay un nivel buenísimo".

A sus 39 años y con una plantilla de 34 personas a su cargo, asegura que se encuentra en "el mejor año" de su vida, tras un 2012 que "cerró bien y un 2013 muchísimo mejor", pero precisa que su historia es también la de la superación de "un cúmulo de fracasos".

"¿Y

Quién no lo está pasando mal?"

Preguntado por las dificultades económicas por las que atraviesan grandes del sector como Sergi Arola o el alicantino Paco Torreblanca, Camarena responde: "¿y quién no lo está pasando mal?". En este punto, relata que él vive un gran momento, pero porque pudo hacer "borrón y cuenta nueva" tras dejar en el camino "dos inversiones fuertes" y "el primer restaurante low cost" porque no dieron el resultado esperado.

Ricard Camarena valora los pasos dados hasta la fecha y defiende, incluso, que "lo más bonito es fracasar porque sólo en ese momento eres tú el que toma las riendas y el que manda sobre tu destino" para, desde ese punto, seguir adelante y emprender nuevos proyectos.

Después de "14 años durísimos" de trabajo, cuenta con tres locales en Valencia que conforman una propuesta gastronómica que califica como "extensa, equilibrada y simbiótica", que complementa a nivel de marca con su labor como director gastronómico del restaurante Ramsés de Madrid. De cara al futuro, promete "proyectos nuevos, más pronto que tarde". "Y espero que todos en Valencia", añade.

Del Ricard Camarena Restaurante, su establecimiento más exclusivo y que cumplirá un año a finales de mes, destaca que ofrece "una cocina muy pura", donde trabajan "sin ninguna atadura" y los "límites y la capacidad creativa" únicamente los ponen él y su equipo.

"libertad para arriesgarse"

Agrega, no obstante, que esa "libertad para arriesgarse" les viene dada por su Canalla Bistro, una propuesta más económica, tres meses más joven y que le reporta la "tranquilidad económica necesaria para hacer otro tipo de cosas y que no aparezcan los nervios si hay un mes flojo". "Son dos proyectos complementarios que dan una libertad total", subraya Camarena.

A estos dos establecimientos se une su Central Bar, un pequeño local en el corazón del Mercado Central de Valencia, del que resalta que está "a pie de calle" y le brinda "el contacto más puro con el cliente", al que acerca su marca en un lugar emblemático de la ciudad que, a su juicio, "la gente aún no conoce lo que debería". "Son tres proyectos absolutamente simbióticos, dependen unos de otros para poder vivir y, de hecho, sin el resto, no existirían", sentencia.

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