Profesor
Un maestro enseña matemáticas a un niño en la pizarra. GTRES

Los docentes creen tener mucho menos prestigio social del que realmente tienen, según pone de manifiesto el informe titulado El prestigio de la profesión docente. Percepción y realidad, basado en una encuesta y elaborado por la Fundación Europea Sociedad y Educación (EFSE).

El estudio, cuyo objetivo es analizar cómo perciben los españoles la educación y cómo valoran a los maestros de educación Infantil, Primaria y Secundaria, demuestra que el prestigio del docente español no ha disminuido en los últimos veinte años y que "su supuesta caída es un tópico sin fundamento", al tiempo que busca resultados útiles para el actual debate educativo y para la elaboración de políticas sobre el profesorado.

Los criterios que más se han tenido en cuenta han sido la responsabilidad, la competencia y la contribución social Según refleja el texto, el prestigio social de los profesores de Primaria y Secundaria se sitúa en el nivel medio-alto de la clasificación de las 100 profesiones de las que se ha medido el prestigio y tanto el de los profesores de Primaria como el de los de Secundaria supera el 68.

En una escala del 1 al 5, los encuestados atribuyen a los profesores de secundaria un prestigio de 3,7 puntos, mientras que ellos mismos se atribuyen (según una encuesta de 2008 hecha a tutores de ESO en Madrid) un escaso 2,3.

Los encuestados responsabilizan a los padres de los alumnos (44,2%), políticos (42,9%), los propios profesores (31%) y a los alumnos (29,4%) de la opinión que actualmente se tiene sobre el prestigio de los docentes.

Los medios de comunicación apenas están presentes pero si algo influyen en la percepción sobre el prestigio docente es, según los expertos, "por la notable presencia de noticias negativas sobre el profesorado".

Los criterios que más se han tenido en cuenta para valorar el prestigio de los profesores son la responsabilidad que asumen (93,5%), su competencia profesional (92,2%) y la contribución que hacen a la sociedad (88,8%).

En cuanto a las familias, según el informe, el 48,3% espera que la enseñanza aporte "el aprendizaje de los conocimientos básicos", algo que en 1995 solo deseaba un 26,1%. Con el actual porcentaje, según los expertos, los españoles se equiparan a la media de la Europa de los 15 en 1995.

En general, los encuestados, están satisfechos con el nivel de preparación y la vocación de los docentes y atribuyen a ésta última su decisión de dedicarse a la enseñanza.

A más prestigio social, mejores resultados académicos

Otra de las conclusiones que arroja el estudio es que un aumento del prestigio docente tendría efectos positivos en los resultados del sistema educativo (según un 78,3% de los encuestados) y además haría que se presentasen mejores candidatos a las carreras universitarias que dan acceso a las profesiones docentes (según cree un 81,2%).

La mayoría de los encuestados cree que un aumento del prestigio docente llamaría a mejores candidatos a formarse como docentes Respecto a las medidas que deberían adoptarse para mejorar el prestigio de los docentes, existe un "amplio acuerdo" en la necesidad de mejorar la formación, inicial y permanente, del profesorado; ser más exigentes en su selección; aumentar su autonomía profesional y su autoridad; e incrementar los medios que faciliten su desempeño, entre los que el salario no se considera especialmente relevante.

El estudio, coordinado por Mercedes de Esteban de EFSE, ha contado con la participación de quince expertos universitarios y su dirección científica ha sido realizada por el presidente de Analistas Socio-Políticos (ASP) y doctor en Sociología por Harvard y la Universidad Complutense Víctor Pérez-Díaz, y el profesor de Sociología de la Universidad Complutense e investigador de ASP Juan Carlos Rodríguez.

Los profesores que han participado en el estudio son de las universidades Complutense y Autónoma (Madrid), Zaragoza, Navarra, UNED y de la Autónoma de Barcelona, así como expertos del Consejo Escolar del Estado, de la Fundación Europea Sociedad y Educación y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD).