El arquitecto tinerfeño Esaú Acosta (www.estudiosic.es) considera que los ciudadanos de La Laguna (Tenerife) están perdiendo una oportunidad al no acometerse la recuperación de la iglesia de San Agustín, un edificio destruido por un incendio en 1964 y que hoy ya debía haberse convertido en el espacio ciudadano que falta en la ciudad.

Esaú Acosta forma parte del Estudio de Arquitectura SIC, que en 2005 ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento para convertir esta antigua iglesia del siglo XV en una mediateca destinada a dinamizar y actualizar el centro urbano de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Sin embargo, la falta de financiación ha hecho que este proyecto haya quedado en el olvido. "Desde hace prácticamente dos años no tenemos ningún contacto con el Ayuntamiento, aunque nosotros seguimos con las mismas ganas del principio, o incluso más, para sacar adelante esta obra, sobre todo por lo que podría suponer para La Laguna", señala el arquitecto en una entrevista telefónica a Europa Press.

El concurso de ideas convocado por el Consistorio hablaba de levantar un proyecto de 8 millones de euros, aunque Esaú Acosta afirma que podría costar mucho menos si se realiza por fases e incluyendo procesos de participación y creación colectiva. "El edificio actualmente se encuentra en ruinas y continúa degradándose según informes técnicos encargados por el propio Ayuntamiento. El temor reside en que algún día La Laguna ya no tenga este mágico espacio".

Por eso, el Estudio SIC propone desarrollar los trabajos en distintas fases. "Si el problema es el presupuesto, se podrían acometer por partidas más pequeñas con un programa a largo plazo, en función de las necesidades de la ciudadanía. Darle uso a unas zonas y dejar otras en espera. La experiencia y los nuevos modelos de recuperación de inmuebles nos dicen que un edificio parcialmente en uso genera inversión y cuidados. Un ejemplo son las prácticas desarrolladas para la recuperación del antiguo Matadero Madrid", explica el arquitecto.

Así también ocurre en otros países —como Alemania e Italia— donde este estudio madrileño está llevando a cabo otros proyectos, donde es la ciudadanía, junto con las instituciones, las que definen cuáles son las prioridades del mismo. "En estos proyectos de empoderamiento ciudadano se da prioridad al cómo y no simplemente al qué, tal como ocurre en los caducos modelos de participación a través de la consulta", indica Acosta.

El estudio SIC comenta que para que esto se lleve a cabo tiene que haber voluntad política, ya que "los programas a largo plazo necesitan micro-impulsos del Ayuntamiento y no simplemente esperar a que haya todo el dinero en las arcas públicas". "La Laguna ya cuenta con un casco urbano reactivado pero sigue necesitando de un espacio público cubierto que funcione y aporte confort, que canalice y sea referente para el tejido ciudadano innovador de la ciudad", señala Acosta.

En concreto, el proyecto trataba de transformar este edificio en un lugar que incorporarse estos conceptos y potencialidades que normalmente se dan en el espacio público, y de recuperar la iglesia, catalogada como BIC, mediante una actuación que establecía un suelo programático para permitir la "plaza" y una cubierta sostenible.