En un comunicado del obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, se aducen las razones históricas para que el monumento continúe siendo de uso y usufructo exclusivo de la Iglesia católica. De hecho, el obispo cordobés se remonta a 1236, cuando el rey Fernando III El Santo conquistó la ciudad y les donó la Mezquita.

Juan José Asenjo argumenta que el acto de rezar musulmanes y católicos crea confusión, y que está bien, y sólo circunstancialmente, cuando se hace en espacios como «aeropuertos o villas olímpicas», pero no en una catedral como es la Mezquita de Córdoba.

Por último, en nombre de la comunidad de católicos cordobeses, explica en el comunicado que éstos no quieren estar «continuamente sometidos a presiones que no contribuyen a la concordia».