Rafael Correa
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, durante la entrevista mantenida en Madrid con el diario '20minutos'. JORGE PARÍS

Ecuador anunció este jueves su renuncia "irrevocable" a las preferencias arancelarias que le otorga EE UU y advirtió que no acepta "presiones ni amenazas" de nadie, mientras se espera su respuesta a una solicitud de asilo de Edward Snowden, reclamado por el Gobierno estadounidense por revelar información secreta.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, subrayó hoy que su país renunció de manera "unilateral e irrevocable" a las preferencias arancelarias andinas (Atpdea) "frente a la amenaza, insolencia y prepotencia de ciertos sectores estadounidenses que han presionado para quitar" esos beneficios comerciales "por el caso Snowden".

Nuestra dignidad no tiene precio

"Nuestra dignidad no tiene precio", subrayó Correa.

El mandatario consideró, asimismo, "inaudito" tratar de deslegitimar a un país por recibir una petición de asilo, en alusión al extécnico de la CIA, y reiteró sus denuncias sobre las "manipulaciones" alrededor del caso.

Recalcó que otorgar o negar una petición de asilo es una "atribución inherente a la soberanía de un país" y apuntó que, por tanto, es "inaudito tratar de deslegitimar a un Estado por recibir una petición de asilo".

Pero también dijo que no tiene "la más mínima intención de romper relaciones comerciales ni diplomáticas con nadie", en referencia a EEUU, que reclama a Edward Snowden.

En un encuentro con periodistas en la provincia de Los Ríos, negó que el Gobierno de Ecuador esté buscando la manera de llevar a ese país a Snowden y rechazó la validez de un documento presentado ayer por la cadena estadounidense Univisión como salvoconducto en favor del extécnico.

Represalias de EE UU

El Gobierno estadounidense, por su parte, afirmó que si se le concede el asilo político al exanalista de la CIA Edward Snowden, eso "supondría graves dificultades" para la relación con Ecuador.

"Lo que no sería una buena cosa es que otorguen a Snowden asilo. Eso supondría graves dificultades para nuestra relaciones bilaterales. Con una visión más general, si toman ese paso, tendría repercusiones muy negativas", afirmó Patrick Vendrell, portavoz del Departamento de Estado.

El anuncio de la renuncia a las preferencias arancelarias lo hizo previamente el secretario de Comunicación de Ecuador, Fernando Alvarado, quien aseguró que su país "no acepta presiones ni amenazas de nadie, y no comercia con los principios ni los somete a intereses mercantiles, por importantes que estos sean".

Estas declaraciones tuvieron lugar después de que la legisladora estadounidense republicana por Florida Ileana Ros-Lehtinen dijera el miércoles que apoyaba retirar esas preferencias y tomar otras represalias si Ecuador ofrece asilo a Snowden, quien permanece en el aeropuerto de Moscú desde el pasado domingo.

Sobre el tema, Correa insistió en que "lo sustancial" es el "terrible caso de espionaje masivo tanto nacional cuanto internacional realizado por el Gobierno norteamericano" y advirtió que estaría dispuesto a hacerse a "un costado" si por su "posición" surgen venganzas que perjudiquen a su pueblo.

"Si por nuestra posición, por mi posición honesta y soberana, hay retaliaciones que perjudiquen a mi pueblo, no tengo ningún problema en hacerme a un costado, mi cargo siempre estará a disposición de mis mandantes, ustedes, el pueblo ecuatoriano", dijo durante un acto público.

Agregó, sin embargo, que espera que no le pidan que "claudique" en sus principios y "calle ante tanta hipocresía".

Preocupación en Ecuador

Tras el anuncio de la renuncia a las preferencias, el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Ecuador, Blasco Peñaherrera, expresó su preocupación ante la posibilidad de que EE.UU. decida revisar el Sistema General de Preferencias (SGP).

Peñaherrera consideró "hostil" la decisión de Ecuador sobre la Atpdea, aunque veía poco probable su renovación una vez que expire en julio próximo, por lo que opinó que se renunció "a algo que ya se había perdido".

"El Atpdea aproximadamente significan 35 millones de dólares en aranceles que no pagamos; el SGP aproximadamente cien millones", señaló Peñaherrera, quien recordó que al mercado estadounidense llega el 40 % de las exportaciones ecuatorianas.

El Atpdea, que beneficiaba inicialmente a la mayoría de los productos de Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador, fue ideado por EE.UU. para reconocer el esfuerzo de los países andinos por combatir la producción de droga y evitar que terminara así en su territorio, con beneficios aduaneros para la mayoría de sus exportaciones.

EE.UU. suspendió a Bolivia en 2008 y Perú y Colombia ya no necesitan el programa por la entrada en vigor de sus tratados de libre comercio con Estados Unidos, con lo que Ecuador esperaba en solitario su renovación.

En mayo pasado, Correa sostuvo que su país se estaba preparando en caso de que no se renovara el Atpdea, que, dijo, "se ha convertido en un vulgar instrumento de política exterior: te portas bien, te continúo el Atpdea; te portas mal, te quito el Atpdea, no podemos seguir viviendo con esto", recalcó entonces.

Añadió que en caso de que se retirara el Atpdea, el impacto es de menos de 24 millones de dólares, lo que afectaría a menos del 20 % del total de exportaciones no petroleras ecuatorianas a Estados Unidos.

El anuncio de la renuncia a las preferencias tuvo lugar mientras se espera la decisión de Ecuador a la solicitud de asilo cursada por Snowden.