El exministro de Asuntos Exteriores entre 1976 y 1980, Marcelino Oreja Aguirre, ha considerado en un encuentro con los medios de comunicación que los dos grandes asuntos "inacabados" de su época al frente de la diplomacia española fueron "el establecimiento de relaciones con Israel" y la entrada "de España en la OTAN".

En ambos casos el presidente Suárez "no estaba en contra" pero se mostraba reservado, en el caso de Israel por la reacción "de los países árabes" y que hubiera tenido "tanto consecuencias políticas como económicas", según Oreja.

Por su parte, en el caso de la OTAN la salida de Oreja del Gobierno se debió "al empeño en entrar en la alianza", ya que su salida del gobierno es sólo tres meses antes de la dimisión de Adolfo Suárez. Una entrada en la Alianza —ha añadidod— en la que Suárez "tenía dudas" porque podía ser "un desequilibrio que podía alterar los parámetros incluso de la conferencia de Helsinki".

Jornada en yuste

Marcelino Oreja ha sido el ponente inaugural de los V Encuentros de Yuste sobre la Transición Española a la Democracia ' La dimensión internacional de la Transición' que han comenzado esta tarde en el Real Monasterio Jerónimo de Yuste (Cáceres), organizados por la Fundación Academia Europea de Yuste y la Universidad de Extremadura.

Unos encuentros que este año están centrado en la dimensión internacional de la Transición en los que entre hoy y mañana se tratarán los diferentes aspectos y relaciones de España e Iberoamérica, Europa o USA.

Oreja ha recordado su paso por el Ministerio de Asuntos Exteriores marcando como hito por un lado "el mostrar la decisión firme de transformar España en un sistema democrático", algo que tras las elecciones "fue fácil" pero que antes era más pedir "un acto de fe".

Por ello los primeros pasos fueron "la firma de los pactos de los derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales", mientras que el segundo paso fue "preparar el ingreso en el Consejo de Europa" que era lo que daba "el pasaporte democrático".

Un ingreso que se hizo "gracias a que se concentraron todas las fuerzas políticas" y que "los representantes de todos los partidos políticos" acudieron a la asamblea parlamentaria "para manifestar en voz muy alta que España era un país democrático

Sobre las relaciones internacionales en su momento de llegar a la cancillería española, Marcelino Oreja ha recordado que el gobierno más vacilante sobre el futuro democrático de España fue "Holanda" mientras que un país "muy decidido en el futuro democrático, pero muy en contra de la entrada de España en Europa fue Francia". Ha añadido que los países que "fueron aliados fieles fueron Italia y Alemania".

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