La Guardia Civil, en el marco de la operación 'Estelar', ha desarticulado una organización criminal radicada en Murcia y dedicada a la comisión de robos con fuerza en establecimientos públicos de las comunidades autónomas de Murcia, Comunidad Valenciana y Andalucía.

La operación se ha saldado con la detención de los once integrantes de la trama, como presuntos autores de los delitos de pertenencia a organización criminal, quebrantamiento de condena, robo con fuerza, sustracción de vehículo y falsificación de documentos.

Entre los detenidos, su líder, español, de mediana edad, que se encontraba fugado desde agosto de 2012 de la prisión de Zamora —donde tenía pendientes de cumplir siete de años de cárcel—, tras lo que montó esta organización criminal con su novia, de origen kosovar, familiares de ésta y seis amigos de confianza, españoles. Tres permanecen en prisión, el líder de la banda, otro "codelincuente anterior a él" y el suegro.

Además, la Benemérita efectuó registros en los cinco inmuebles que la organización utilizaba para planear sus golpes, —que estaban a nombre de la suegra—, que era donde almacenaban los efectos sustraídos y ocultaban y modificaban los vehículos utilizados.

En el interior, se incautaron 20.000 euros en efectivo, 1.400 cajetillas de tabaco, tres turismos de lujo, una motocicleta, un quad, tres bicicletas de montaña de gama alta, siete televisores, varios equipos informáticos y de sonido, relojes, joyas y jamones de primera calidad, así como numerosas herramientas empleadas en su actividad delictiva, según han comunicado este miércoles el delegado del Gobierno, Joaquín Bascuñana, acompañado de la capitán Beatriz Vernet, de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil y el teniente coronel de la Guardia Civil, Arturo Prieto.

Según ha expuesto la capitán Beatriz Vernet, las investigaciones se iniciaron en septiembre de 2012, en el ámbito del 'Plan de Prevención de Delitos Contra el Patrimonio', al detectar la comisión de una serie de robos con fuerza en establecimientos públicos que parecían presentar una notable similitud en la forma de actuación y en los objetos sustraídos.

Tras el pertinente análisis averiguaron que el objetivo principal de la banda era la sustracción de las recaudaciones de las máquinas 'tragaperras', aunque también abundaba la sustracción de grandes cantidades de tabaco, televisores, material audiovisual, equipos informáticos y productos alimenticios, entre otros, principalmente en establecimientos públicos dedicados al ocio, cómo salones de juego, bares, cafeterías y áreas de descanso.

También operaban en estaciones de servicio, joyerías, grandes superficies comerciales, supermercados y talleres de mecánica con un denominador común: su situación. Y es que, ha explicado la responsable de la Unidad Judicial en rueda de prensa, "buscaban establecimientos con buenas conexiones con autovías y vías rápidas". Realizaban los saqueos de un modo sistemático: "siempre durante la noche", entre las 2.00 y las 5.00 horas, normalmente dos robos cada madrugada y con una periodicidad de dos veces por semana.

Para acceder a los establecimientos hacían uso de la fuerza contra rejas de seguridad, puertas y escaparates, empleando objetos contundentes como mazas, patas de cabra y hachas de grandes dimensiones; otras veces utilizaban el método conocido como 'alunizaje', "que consiste en empotrar un vehículo, en este caso previamente sustraído, contra el escaparate del comercio", ha puntualizado.

Aunque "actuaban de manera disciplinada, rápida y limpia, y tomaban estrictas medidas de seguridad para evitar ser detectados", además "todos tenían asignado un cometido concreto, ocultaban sus rostros y usaban guantes para dificultar su identificación".

Las sedes de la organización estaban establecidas en las localidades murcianas de Las Torres de Cotillas, Molina de Segura y Mazarrón. Para sus desplazamientos, a la hora de cometer los robos, utilizaban varios vehículos de alta gama y potente cilindrada que habían sido sustraídos y modificados (cambio de color y placas de matrícula) "con el objetivo de pasar desapercibidos", y cuando uno de estos vehículos había sido usado en varios golpes no dudaban en deshacerse de él, "prendiéndole fuego para borrar su rastro".

Un líder "astuto,

Metódico y estricto"

El líder de la organización, "un personaje astuto, metódico y estricto en su forma de vida para evitar ser capturado y un conductor experto", según ha resaltado la capitana, "dirigía el grupo delictivo con profesionalidad y mano dura sobre sus subordinados con la finalidad de evitar cualquier contratiempo en sus planes".

Para desarrollar su actividad, se había rodeado de personas de su confianza, como su compañera sentimental, familiares de ésta y personas con un fuerte vínculo de amistad que integraban la sección operativa del grupo delictivo con unas misiones perfectamente definidas.

En el operativo de la Guardia Civil intervinieron más de medio centenar de agentes que realizaron cinco entradas y registros de forma simultánea en las sedes de la organización. Durante los registros, que se llevaron a las siete de la mañana, también se procedió a la detención de los once integrantes del grupo, "que fueron sorprendidos tras un día duro de trabajo, instantes después de cometer su último robo", ha resaltado la responsable de la Policía Judicial en Murcia, quien ha detallado que en el momento de la detención, "el cabecilla huyó momentáneamente y se ocultó en otra vivienda de la urbanización donde residía, finalmente, fue sorprendido en el armario y detenido por los guardias civiles".

La Unidad Orgánica de Policía Judicial de Murcia, que ha dirigido la operación, ha contado con el apoyo de Unidades de Seguridad Ciudadana, Seprona y Policía Local de Las Torres de Cotillas y Mazarrón.

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