La mesa preparada, pero los fogones apagados
Santos Samaniego junto a su horno de asar lechazo. (Pablo Elías).
Lleva 14 años ofreciendo a sus comensales los corderos de la tierra y desde hace unos cuantos es protagonista en la cenas y comidas familiares de Navidad. En sus hornos se cocinan los lechazos, pero luego sus clientes se los comen en casa.

«Que conste que los días de Navidad y Año Nuevo cada vez viene más gente, que no quiere cocinar, a comer al restaurante. Pero sí, también son días que más encargos tenemos para llevar, unos 70 cuartos. Eso sí, el lechazo, o sea la materia prima, la ponemos nosotros»,  explica el dueño del Restaurante Don Pelayo, Santos Samaniego.
El precio unos 37 euros por cuarto, del que pueden comer entre dos o tres personas. Lo bueno, que no hay que cocinar.

En navidad de restaurante

En Nochebuena es complicado encontrar un restaurante que de cenas, pero en Navidad y el Día del Año la cosa cambia y muchos prefieren liberarse del trabajo en la cocina para estar con sus familias. Algunos que abren están al completo.

Otra fórmula. El cátering

Aún es poco habitual contratar a una empresa que te lleve a casa la comida o la cena y te la sirva. «El problema es que es para un mínimo de 30 personas», dicen desde el sector. «Aunque las nuevas modas acaban llegando», aclaran.

Y después de cenar... en casa o de bares

Desde la Asociación de Hostelería reconocen que cada vez se sale más, pero todavía son una minoría los que deciden abrir en Nochebuena. «En otras provincias es un día fuerte para los locales, pero aquí no», dice Ramón Cañas. «Aunque hay gente a la que le va bien».