Suculentas cenas y el mensaje del Rey, elementos tradicionales en nuestra Nochebuena.
Suculentas cenas y el mensaje del Rey, elementos tradicionales en nuestra Nochebuena. (ARCHIVO)
El frenesí de las fiestas navideñas llegará al primero de de sus tres puntos álgidos en la noche del próximo domingo. A eso de las 21.00, cuando el Rey vuelva a desearnos felicidad desde las pantallas de televisión, media España se encontrará camino de casa de algún familiar que ofrece su mesa para la inevitable cena de Nochebuena.

Esta cita, anhelada por unos y aborrecida por otros, como el resto de fiestas navideñas, se ha convertido en motivo para el exceso gastronómico y el abuso del alcohol, provocando un aumento de entre el 20 y el 25% de las urgencias hospitalarias, según la Sociedad Española de Patología Digestiva.

Asimismo, familias que no se ven más que un par de veces al año aprovechan para cruzar miradas en torno a una mesa y en no pocas ocasiones la noche de paz deriva en sobremesa de guerra.

Lo que cenaremos

Aragón: Cardo con salsa de almendras. Ternasco asado. Melocotón con vino.

Cataluña: Escudella con pilota. Carn d’olla o pavo relleno. Barquillo y turrones.

Castilla y León: Lombarda. Cochinillo o cordero asado. Sopa de almendra.

Andalucía: Sopa de picadillo. Langostinos, marisco y jamón. Pavo relleno o pescado al horno. Polvorones.

Galicia: Marisco. Bacalao con coliflor. Turrones.

Madrid: Lombarda. Pavo o cordero. Sopa de almendra.

Murcia: Caldo con pelota. Cordero o pavo asado. Cordiales (dulces de almendra).

País Vasco: Txangurro. Caracoles en salsa de tomate. Intxaursalsa (sopa dulce de nueces).

Valencia: Puchero con pelota. Cordero al horno. Turrón de pobre (higo con nueces).

Para estar en perfecta armonía

Sentido común: El orden en la mesa debe surgir del sentido común. Si la abuela quiere sentarse al lado de su nieto favorito no hay que negarle el capricho. Y si el cuñado que se sienta enfrente es del Real Madrid, no conviene mofarse de Cannavaro para que la cena transcurra en paz.

Buena colocación: El anfitrión debe sentar a su lado a los invitados de mayor edad, es decir, a suegros o padres. Y si son los abuelos quienes invitan, deben hacer lo mismo con hijos y yernos. Los importante es que todos estén conformes.

Anfitrión y director: No intente usurparle la dirección de la cena a los anfitriones y menos si son los suegros. Ellos deben marcar los tiempos y procurar que todo el mundo esté bien servido. Eso sí, festeje cada plato y ofrézcase para recoger la mesa.

El regalo preciso: Pregunte siempre antes de comprar algo de comida para llevar a casa de quien le invita a cenar. Elija un regalo apropiado que no eclipse el trabajo de los anfitriones. Una botella de vino o de champán, así como un postre discreto suelen ser una buena opción.

Que no decaiga: Aunque suele ser una salida fácil a cualquier silencio incómodo, la televisión encendida durante la cena es un elemento totalmente disolvente de una reunión. El buen anfitrión debe procurar un tema de conversación agradable para evitar que alguien prefiera ver un especial de Nochebuena.

Con la colaboración de José Mª Rupérez, Dir. Relaciones Externas y Protocolo. UNED.

ESPECIAL NAVIDAD 2006