El secretario federal de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, considera que el anuncio del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) pone fin a "un sainete por capítulos".

Así, Morán considera que el 6 de julio acabará uno de los "episodios más desgraciados del auténtico despropósito" en el que se ha convertido la política energética de este Gobierno como consecuencia de la "pretensión, nada disimulada", del PP de implantar su modelo ideológico, "también en una materia aparentemente neutral como debería de ser la energía".

Pese a todo, la central se cerrará en esa fecha, "a pesar de las presiones del Gobierno para que continúe abierta". El responsable socialista ha denunciado que lo más preocupante, sin embargo, son las determinadas presiones e intereses económicos han sido capaces de "arrodillar hasta la humillación" a un Gobierno que se ha visto empujado a condicionar sus propias decisiones para tratar de salvar una de las pocas promesas electorales que le quedaban por incumplir al PP.

Además, ha calificado como "uno de los capítulos más aciagos de todo el proceso" al hecho de que se ha llevado al Consejo de Seguridad Nuclear a "abdicar de su independencia" para "ponerse al servicio de los intereses del Ministerio en una desesperada maniobra final" que, a su juicio "vulnera protocolos y calendarios que, hasta ahora, se tenían por invulnerables".

Morán ha advertido de que esto acarreará consecuencias "difícilmente reparables en el futuro" porque ni siquiera el desprestigio que esto podría suponer para el organismo regulador, que hasta ahora contaba con un "gran respeto a nivel internacional" le sirvió para llevar un "mínimo de cordura" al seno del Gobierno. Por ello, ha concluido que "el fiasco" ha adquirido unas dimensiones "de todo punto injustificables".

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