Desalojo de Taksim
Potentes chorros de agua son lanzados este 15 de junio contra los manifestantes congregados en Taksim, Estambul. EFE

Un joven turco herido la semana pasada durante la acción de las fuerzas de seguridad para disolver una protesta antigubernamental en la plaza Taksim de Estambul ha perdido un ojo tras permanecer una semana ingresado tras recibir el impacto de una pelota de goma en la cara.

"Soy afortunado de estar vivo, pero tuve la mala suerte de perder el ojo", dice el joven"Soy afortunado de estar vivo, pero he tenido la mala suerte de perder mi ojo", ha dicho Mahir Gur, un estudiante universitario de 22 años de edad, durante una entrevista concedida al diario turco Hurriyet.

"Fui al parque Gezi con mis amigos. Era la primera vez que iba (desde el inicio de las manifestaciones). A los cinco minutos, la Policía intervino y me disparó una pelota de goma", ha dicho Gur. El proyectil le rompió el pómulo izquierdo y afectó al ojo.

El joven ha agregado que ya no puede ver la televisión para informarse sobre las manifestaciones en Taksim y que únicamente recibe información sobre las protestas cuando sus amigos le llaman por teléfono.  

Asimismo, Gur ha asegurado que no pertenece a ningún partido ni organización y que fue a Gezi para preservar el parque y protestar contra el recorte de los derechos y libertades en el país.

Por su parte, su madre ha solicitado al Gobierno que emita una disculpa oficial y que juzgue al responsable de lo sucedido. "Quiero que se localice a los que hicieron esto a mi hijo, que le devuelvan el ojo", ha dicho.

"¿Pueden hacer eso? Dispararon a la cabeza de mi hijo. ¿Quién haría esto a un ser humano?", se ha preguntado la madre de Gur, quien ha anunciado que la familia ha iniciado acciones legales contra el agente responsable del disparo.

Las protestas comenzaron en Estambul a raíz del anuncio de la tala de árboles centenarios de la plaza Taksim para la construcción de un centro comercial, pero la violenta represión policial contra los manifestantes provocó una movilización aún mayor, que se extendió a otras ciudades del país, para denunciar lo que consideran autoritarismo del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.