Román Sanahúja, propietario de la mercantil que resultó adjudicataria de los solares palmesanos de Can Domenge tras un concurso que fue presuntamente amañado, ha manifestado que, pese a que durante el proceso "me sentía ganador y creo que era ganador, me dijeron que para serlo del todo hacían falta cuatro millones de euros", reafirmándose de este modo en la confesión escrita que entregó hace varias semanas en la que apuntaba a que desde el Consell de Mallorca se le pidió esa cantidad como soborno.

Así lo ha puesto de manifiesto ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares, encargado de juzgar los hechos por los que Sacresa fue beneficiaria de unos terrenos por los que pagó a la Institución insular treinta millones de euros, la mitad de su valor en el mercado y de lo que ofrecía Núñez y Navarro, querellante en este procedimiento judicial. Junto a Sanahúja se sientan en el banquillo la expresidenta del Parlament y del Consell Maria Antònia Munar, otros tres exaltos cargos de UM y el que era abogado externo de Sacresa Santiago Fiol.

Tal y como ha señalado el empresario, primero en declarar de los seis acusados, que confesó mediante un escrito porque "tenía ganas de explicar la situación y librarme por lo menos moralmente", recordando que el proyecto era "lo suficientemente importante para que mi empresa entrara en Mallorca".

Durante el interrogatorio, el fiscal Juan Carrau le ha preguntado sobre una factura de 150.000 euros que le expidió Santiago Fiol en la que ya se hablaba de la adjudicación, si bien el acusado ha respondido con diversas evasivas aseverando que el pago se efectuó en concepto de asesoramiento y que no conoce a Fiol.