Bombardeos en la Guerra Civil
Imágenes de la ofensiva sobre Lleida, en abril de 1938, durante la Guerra Civil. GTRES

Cuando el inglés Henry Buckley cruzó los Pirineos en 1939 con los restos de las derrotadas fuerzas republicanas españolas, llevaba informando diez años desde España, fue testigo de las grandes batallas de la Guerra Civil y se ganó la reputación de ser el mejor corresponsal extranjero de los que cubrieron el conflicto.  

Al año siguiente ya había escrito su experiencia de los turbulentos años que condujeron a la guerra, Vida y muerte de la República española (Austral), enmarcando el conflicto dentro de una lucha más amplia contra el fascismo que, según predijo, envolvería a Europa.

Una bomba alemana cayó sobre el almacén de Londres donde guardaba las copias de sus relatos Pero una bomba alemana cayó sobre el almacén de Londres donde guardaba las copias, destruyendo casi todas. Permanecieron como piezas de coleccionista hasta este mes, cuando finalmente se ha publicado una nueva edición.

"Hay miles de libros sobre la Guerra Civil española y yo lo pondría entre los cinco mejores. Es un libro maravilloso", dijo el historiador Paul Preston, profesor de estudios hispánicos en la London School of Economics. "Es la culminación de una larga lucha para sacarlo a la luz".

El libro está impregnado de la simpatía de Buckley hacia los españoles pobres, que se ganaban a duras penas la vida sufriendo condiciones feudales en un país dominado por el Ejército, los terratenientes y la Iglesia católica.

Buckley estaba indignado con la negativa de Reino Unido de respaldar al Gobierno electo republicano y con el mantenimiento de un embargo de armas en su contra, mientras Hitler y Mussolini apoyaban con fuerzas terrestres, aéreas y navales a los nacionalistas rebeldes del general Franco.

Era un gran amigo de Ernest Hemingway y el fotógrafo Robert Capa; cada vez que llegaba a España, Hemingway le buscaba para que le hiciera un buen resumen de la situación.

Más importante es, según Preston, que el corresponsal de The Daily Telegraph conocía a todos los políticos españoles importantes y a muchos militares del momento. El libro está repleto de hábiles retratos.

Un experto de la realidad española de la época

"Tenía un conocimiento profundo del país", declaró Preston a Reuters. "Leyendo su libro te haces una idea real de la España de los años 30".

Cada bomba parecía dirigirse justo hacia ti aunque en realidad cayese a 500 yardas"Había estado en España mucho tiempo. Conocía a la gente que era importante en la derecha y en la izquierda. Muestra a personas reales en situaciones reales porque las conocía".

"Toda mi simpatía estaba con las masas de gente. Estaba impactado y horrorizado por la pobreza de los campesinos. La brutalidad de la policía y los guardias civiles. No podría reconciliarme con esta religión", escribe.

Informó de los acontecimientos políticos previos al golpe militar de Franco, para después cubrir la mayoría de las batallas, trasladándose al frente en coches, autobuses y trenes. Su cobertura del sitio de Madrid, con bombas cayendo sobre civiles, toca la fibra sensible de cualquiera.

"Vi las bombas de aluminio brillar con el reflejo del sol mientras caían. Es una sensación horrible verlas descender. Cada bomba parecía dirigirse justo hacia ti aunque en realidad cayese a 500 yardas (457 metros)".

De batalla en batalla

Estuvo en el Jarama, donde la presencia de las Brigadas Internacionales le impresionó tanto que pensó en unirse a ellas. Presenció la Batalla de Teruel, donde un proyectil acabó con la vida del corresponsal de Reuters Dick Sheepshanks.

En la Batalla del Ebro de 1938 navegó por el río junto a Hemingway y Capa. El escritor estadounidense le describió como "un león valiente, aunque una criatura delgada y hasta frágil". Pero no hay soberbia en el libro de Buckley. Escribe continuas bromas despreciándose a sí mismo y reconociendo su miedo.

Este es el libro que explica mejor lo que ocurrió en aquella guerraSu relato detalla la abominable pérdida de vidas civiles, desde los fusilamientos y ejecuciones en masa de ambos bandos a la artillería y los bombardeos aéreos de las ciudades llevados a cabo por las fuerzas del dictador.

Tras la victoria de Franco, Buckley se desplazó a Berlín y después a Lisboa. Se unió a Reuters y cubrió la Segunda Guerra Mundial, desembarcando con las tropas aliadas en la Batalla de Anzio.

Volvió a España como jefe de la redacción de Reuters y vivió durante muchos años antes de retirarse en 1966 en Cataluña junto a su esposa española María, a la que había conocido allí durante la Guerra Civil. Murió en Sitges en 1972, tres años antes de la muerte de Franco y la restauración de la democracia en España.

Vida y muerte de la República española reaparece en un momento en el que el interés sobre la guerra parece estar aumentando. Son muchas las obras que se han publicado recientemente, incluyendo El holocausto español, de Preston, y Homenaje a Caledonia, de Daniel Gray, la historia de 550 escoceses que lucharon con las Brigadas Internacionales.

"Mucho fue lo escrito por corresponsales durante la guerra. Pero este es el libro que explica mejor lo que ocurrió", asevera Preston.

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