Pon soja en tu dieta: su alto contenido en isoflavonas resulta beneficioso para el cerebro

  • Las isoflavonas restauran el mecanismo celular que la obesidad deteriora.
  • Son además un potente antioxidante que mejora la salud ósea y cardiovascular ademas de realizar una acción antitumoral y anticancerígena.
  • Lenteja, guisante, alubia y garbanzo tienen isoflavonas pero en menor cantidad.
El frijol de soja es la fuente más abundante de isoflavonas.
El frijol de soja es la fuente más abundante de isoflavonas.
EFE/Cézaro de Luca

La soja está cada vez más presente en nuestra dieta. Lo que un día fue una rareza en forma de la salsa de soja que descubrimos en los restaurantes chinos, es hoy un alimento que podemos comprar en varias de sus muchas presentaciones.

Haremos bien al incorporar soja a nuestra alimentación. De entrada, nuestro cerebro nos lo agradecerá. Las isoflavonas son unas sustancias naturales de origen vegetal que restauran los niveles de producción de células deterioradas en el cerebro a causa de la obesidad. Y es la soja la fuente más abundante de isoflavonas.

La obesidad puede causar lesiones en el cerebro al influir en la regeneración neuronal o neurogénesis. Una investigación española ha demostrado que la administración de isoflavonas restaura los niveles de neurogénesis (nacimiento de neuronas o producción de células del sistema nervioso central) en el hipocampo (área relacionada con la regulación de la memoria, la cognición y el control emocional) que la obesidad había deteriorado.

El estudio ha sido realizado por científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), adscritos al Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERon) y de la Universidad de Málaga. La investigación, cuyos resultados publica la revista científica Plos One, se ha realizado con roedores.

Ahora, de probarse en humanos, podría "abrir una vía terapéutica de largo recorrido" beneficiosa para las personas. Las isoflavonas podrían suponer una alternativa real al tratamientos farmacológico en la lucha contra el daño cerebral relacionado con la obesidad, destacan desde el CIBERon.

A los ratones se les indujo sobrepeso dietéticamente. Después se les trató con daidezeína (uno de los principales tipos de isoflavona) durante trece días. Los roedores alimentados con una dieta alta en grasas sufrieron alteraciones del hipocampo y el tratamiento con daidzeína logró la reducción de la apoptosis (muerte celular) y gliosis (proliferación de astrocitos y microglia en regiones lesionadas del sistema nervioso central) en ese área del cerebro, a la vez que aumentó la proliferación de células.

Además, estos efectos se asociaron a una reducción del aumento de peso, una mejora de la tolerancia a la glucosa, una disminución del colesterol, la insulina y la testosterona y un aumento de los niveles plasmáticos de la leptina (conocida como la hormona de la delgadez, entre cuyas funciones se encuentra la de inhibir el apetito).

Donde se come soja no hay epidemia de obesidad

La obesidad es una enfermedad que conlleva una reducción de la esperanza de vida y el aumento de trastornos metabólicos como la hiperinsulinemia, resistencia a la insulina y la diabetes tipo II, además de poder estar relacionada con lesiones cerebrovasculares. No deja de aumentar en el mundo occidental, pero en los países asiáticos es muy baja, lo que ha centrado el interés en sus dietas, en las que la soja tiene un gran protagonismo.

Así, está probado que las isoflavonas son un potente antioxidante que alivian los síntomas de la menopausia, reducen el riesgo de enfermedades del corazón, mejoran la salud ósea y realizan una acción antitumoral y anticancerígena.

Las isoflavonas pueden encontrarse en muchas comidas, pero la fuente más abundante es el frijol de soja. Se trata de una planta cultivada para consumo cuyos beneficios para la salud son notables. Otra fuente de isoflavonas es el trébol rojo, aunque, a diferencia de los frijoles de la soja, éste no se consume normalmente pero sí se utiliza en ciertos suplementos alimenticios.

La soja y sus derivados son pues los alimentos con mayor proporción de isoflavonas: haba de soja, harina de soja, proteína de soja o leche de soja. Las legumbres (lentejas, guisantes, judías blancas o garbanzos), aunque en mucha menos cantidad que la soja, también contienen isoflavonas.

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