Trabajadores de ERT
Empleados de la radiotelevisión pública griega concentrados ante una de las sedes. EFE

Grecia se convirtió este miércoles en el primer país de la Unión Europea sin una radiotelevisión pública, y pese al cierre oficial de ERT la pasada medianoche, su plantilla mantiene ocupada la sede central y retransmite a través de canales de internet ajenos.

El ambiente es de calma tensa, pues nadie puede excluir que la Policía desaloje el recinto, como lo ha hecho en el canal regional de Salónica, ERT3. Fue el portavoz del Gobierno, Simos Kedikoglu, quien no descartó una intervención de la Policía en la sede central al asegurar que se hará lo necesario para que "no se dañe la propiedad del Estado".

Mientras, la plantilla seguía este miércoles ocupando la televisión y retransmitiendo en directo en sesión continua a través de diversos canales, ya que también su página web ha sido clausurada. 

Los dos principales sindicatos de este país, ADEDY (sector público) y GSEE (sector privado) han convocado para este jueves una huelga general de 24 horas en solidaridad con los trabajadores de ERT. De esta forma, Grecia vivirá mañana su tercera huelga en lo que va de año, con parálisis total de autobuses, trenes y bancos, dos horas de paro de los controladores aéreos y servicios mínimos en los hospitales.

El nuevo pulso al Gobierno coincide con la estancia en Atenas del equipo de la troika, que está haciendo un nuevo análisis sobre los progresos del programa de reformas.

La tercera huelga general del año coincide con la visita de la troika El Gobierno, por su parte, hizo un esfuerzo poco afortunado de pasar página y anunció el lanzamiento en agosto de la nueva televisión. El nuevo ente se llamará Nueva Radio, Internet y Televisión, S.A. (Neritan-SA), será una empresa pública regulada por el Estado, y contará con autonomía administrativa y financiera, indicó el portavoz.

Kedikoglu insistió en que la desaparición de ERT no debe calificarse como un cierre propiamente dicho, sino como un "reinicio". La legislación, en cambio, es muy clara y, según el anuncio del ministerio de Finanzas el ente ha dejado de existir.

Kedikoglu prometió que la nueva radiotelevisión pública funcionará sin ninguna dependencia del Gobierno, de los partidos u otros mecanismos del Estado y con completa transparencia. Esto contrasta con el texto del borrador de ley publicado este miércoles, según el que el ministro encargado de medios (actualmente el portavoz) será quien designe al Consejo de Vigilancia de este nuevo ente, que a su vez nombrará a los miembros del Consejo de Administración, sin intervención en ningún momento del Parlamento.

Desacuerdo dentro del tripartito

Aunque tanto el portavoz del Gobierno como el ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, recalcaron que la decisión goza del apoyo de todo el Gobierno, los socios del tripartito dejaron nuevamente manifiesto su desacuerdo. De hecho el decreto que ha permitido el cierre de ERT contó únicamente con las firmas de los ministros del partido conservador Nueva Democracia pero no del socialdemócrata Pasok ni de la izquierda moderada Dimar.

"El primer ministro ya sabía que tanto Pasok como Dimar no estaban de acuerdo con el cierre de ERT, por eso no ha pedido las firmas de los ministros nombrados por los dos partidos", declaró el presidente de Pasok, Evángelos Venizelos. Por su parte, el líder de Dimar, Fotis Kuvelis, recalcó que su partido está "contra el cierre de la radiotelevisión pública, que no se justifica con nada".

Ambos partidos abrieron aún más la brecha en la coalición tripartita al presentaron un proyecto de ley conjunto en el Parlamento rechazando el decreto ley que ha permitido el cierre de ERT.

El cierre de la radiotelevisión pública no se justifica con nadaEl decreto ley promulgado el martes por el primer ministro, Andonis Samarás, debe ser aprobado por el Parlamento en un plazo de cuarenta días, lo que por el momento se antoja complicado si los socios mantienen su negativa.

En los 77 años de funcionamiento de radio y, más tarde, de televisión nacional, solo había dejado de funcionar durante unos días en octubre de 1944, debido a la destrucción de la antena de radio por las fuerzas de ocupación alemanas, mientras abandonaban la capital griega.